Aitor Fernández vivió anoche un debut liguero tan inesperado como reivindicativo ante el que fuera su equipo durante cuatro temporadas. Una acción desafortunadísima terminó con la expulsión de Sergio Herrera, obligando a Alessio Lisci a mover ficha de inmediato.

El técnico italiano no dudó y dio entrada al guardameta de Arrasate, que volvía a pisar el césped del Ciutat de València, esta vez con la elástica rojilla. Aitor demostró por qué sigue siendo un activo de primer nivel en la categoría.

Su intervención fue decisiva para sostener en muchos minutos a un Osasuna que, con un hombre menos, se vio asediado por las acometidas del Levante. Al final, un gol de Etta Eyong en el tiempo de descuento dejó sin premio la gran actuación del portero.