Las autoridades iraníes informaron este lunes del embargo de varias propiedades de la leyenda del fútbol de Irán y excapitan de su selección Ali Karimi, a quien acusan de colaborar con países "hostiles", en referencia a Estados Unidos e Israel, por sus comentarios contra la República Islámica y su apoyo a las protestas de enero.
"Mediante un complejo trabajo jurídico y de inteligencia, parte de las propiedades de Ali Karimi que intentaba ocultar fueron embargadas en beneficio del pueblo", anunció la agencia Mizan, del Poder Judicial iraní. El medio indicó que entre los activos confiscados figuran dos locales comerciales y cuatro viviendas del exfutbolista, que vive en Canadá tras emigrar en medio de las protestas de 2022 que sacudieron el país durante meses por la muerte bajo custodia de la joven Mahsa Amini, detenida por no llevar bien puesto el velo islámico.
Represión contra figuras públicas
Karimi, una de las figuras más populares del fútbol iraní y crítico abierto de la República Islámica, ha expresado en repetidas ocasiones su apoyo a las protestas antigubernamentales, incluidas las de enero pasado, que fueron reprimidas y causaron más de 7.000 muertos, según la ONG opositora HRANA, con sede en Estados Unidos. Las autoridades han intensificado, con el inicio de la guerra, la represión contra la disidencia, con la confiscación de bienes de cientos de personas calificadas como "traidores a la patria" por defender también los bombardeos israelí-estadounidenses contra el país persa.
El portavoz del Poder Judicial, Asgar Yahangir, anunció recientemente que se han incautado 262 propiedades pertenecientes a ciudadanos iraníes. Entre los afectados se encuentran algunas figuras famosas como el actor Borzou Arjmand, los cantantes Mazyar Falahí y Mohsen Yeganeh, el futbolista Sardar Azmoun, exmiembro de la selección nacional, y el árbitro internacional Alireza Faghaní, quienes han participado en movilizaciones contra la República Islámica en el extranjero.
Ejecuciones y detenciones masivas
La ONU denunció a finales de abril que desde el inicio de la guerra el 28 de febrero Irán ha detenido a más de 4.000 personas por cargos relacionados con la seguridad nacional. Además, al menos 12 personas que participaron en las protestas han sido ejecutadas y una decena más ha sido ahorcada por supuesto espionaje para Israel y EE.UU. De hecho, hoy fue ejecutado Erfan Shakourzadeh, de 29 años, a quien Teherán acusaba de actuar como espía al servicio de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) y su equivalente israelí, el Mosad.