LOGROÑO. Los ayuntamientos de Logroño y Zugarramurdi conmemoraron ayer el 400º aniversario del auto de fe celebrado por la Inquisición contra 53 vecinos de esta localidad navarra acusados de brujería. El alcalde de la capital riojana, Tomás Santos, y el de Zugarramurdi, Jesús Aguerre, intervinieron en un pleno institucional, en el que también participó el escritor e historiador Manuel de las Rivas. Una delegación de 53 personas se trasladó a Logroño desde la localidad navarra, como homenaje a los 53 encausados en el proceso de 1610, de los que once fueron condenados a morir en la hoguera: seis de ellos quemados vivos y otros cinco que ya estaban muertos.
Este auto fue el último celebrado contra la brujería, un siglo antes que en el resto de Europa, gracias a la tenacidad de Alonso de Salazar Frías, uno de los inquisidores del proceso, quien tras estudiar todo el sumario concluyó que los acusados de brujería habían sido procesados "injustamente". De Salazar era jurista y, por tanto, buscó pruebas, explicó De las Rivas, "lo que le hizo sospechar que se había creado una psicosis colectiva que nada tenía que ver con el diablo". En 1614, la Inquisición decidió que no se hablaba más del asunto, y seis meses después desaparecieron los brujos de la zona, añadió este historiador.
Por su parte, Santos comentó que "es pertinente que Logroño conmemore estos acontecimientos, aunque formen parte de una historia de ignominia que no debemos olvidar, aunque sólo sea para aprender a no repetirla, pero que conviene conocer para asumirla como propia sin avergonzarnos y procurando sacar de ella las lecciones que encierra".
Asimismo, pidió que aquello que se engloba bajo la expresión popular y universalmente conocida de Las brujas de Zugarramurdi sea declarado, protegido y divulgado como "patrimonio inmaterial".
Por su parte, Aguerre recordó que "estos hechos tristes e injustos que truncaron la infancia de niños, arruinaron la vida de viejas y desvalidas mujeres y transformaron a hombres buenos en desconfiados vecinos". Las cacerías de brujas se produjeron por "el desconocimiento a la tradición, el miedo a lo diferente y la persecución"; sin embargo, el alcalde de Zugarramurdi apostó por "tender puentes al entendimiento, en vez de construir muros que nos separen, para conseguir una sociedad más justa y plural".
Tras el acto institucional, se descubrió una placa conmemorativa en la calle Portales, junto a la sede de la Cámara de Comercio, en el lugar en el que se levantó el estrado del auto de fe. Después, la Corporación municipal acompañó a los vecinos de Zugarramurdi en una visita al centro histórico de la ciudad riojana y los lugares relacionados con la Inquisición, que concluyó en el parque del Ebro, junto al espacio en el que se situó el tribunal. Además, entre el nuevo frontón del Revellín y la chimenea de este parque se plantaron ya por la tarde once olmos en recuerdo a las once personas condenadas a morir en la hoguera hace 400 años.
El Ayuntamiento logroñés devolverá la visita institucional a Zugarramurdi y organizará una exposición sobre brujería, el 23º premio de narración breve De buena fuente se dedicará al auto de fe y, a finales de año, habrá un ciclo de conferencias históricas en las que participará el estudioso sobre el tema Gustav Henningsen. También se va a reeditar el libro de Henningsen El abogado de las brujas, sobre la figura de Alonso de Salazar Frías.