Osasuna va de actitud sobrado y de ideas, de coraje de sus futbolistas y de valentía para acudir a pecho descubierto cuando la situación lo reclama, pero le falta acierto. La ecuación para ganar, para puntuar en cualquier escenario, requiere de puntería y el equipo de Alessio Lisci no la tuvo en el campo del Espanyol, cosa que tuvo el conjunto catalán para en una escaramuza en el segundo tiempo marcar, cantar y ganar. 

Osasuna hizo hasta media docena de ocasiones de gol, un bagaje estupendo como visitante, pero no encontró el modo de tocar la red contraria. Además de un lanzamiento al larguero y un par de mano a mano de Budimir con el portero del equipo catalán, Dmitrovic, Catena dispuso de un remate a puerta vacía, a un metro de la línea de gol, en la que la pelota se le escabulló de la bota en su intentona de remate. En el marcador brillaba el minuto 92, se escurrió el premio buscado con ahínco.

En el recuento de incidencias del partido a Osasuna le empujaron en contra las de contenido disciplinario. Quizás hubo un empujón de Puado a Catena en la jugada del gol del Espanyol, pero este tipo de pugnas también pasan el corte de la legalidad si se quieren entender como solo fútbol –según los protagonistas y los estadios–; sin embargo, menos discusión tiene el derribo de Víctor Muñoz. Al extremo le aplastaron contra el suelo en el área, en una de esas acciones confusas con seis piernas enredadas y manos zumbando en el aire, y la repetición de la acción no deja lugar a dudas acerca de la patada que se lleva el atacante rojillo. En un encuentro decidido por detalles mínimos, este tipo circunstancias queman en el ánimo. Y aunque Osasuna sabe que tuvo la historia del partido en su mano, no tranquilizan.

De todo ofrecieron los dos equipos en la primera parte. Ninguno de los dos controló el partido lo suficiente como para no llevarse un susto, aunque con el paso de los minutos, superado los aprietos de los primeros quince minutos, Osasuna ofreció algo más de continuidad en su juego de ataque y creó más oportunidades, incluso para irse al descanso con varios goles en su cuenta.

Los goles que impidió en su portería fue Sergio Herrera, que firmó una doble intervención fundamental a los quince minutos, salvando un disparo de Pere Milla desde lejos y después con un remate cercano de Kike García. El exdelantero de Osasuna demostró que se sigue manejando a la perfección en las distancias cortas en el área y se coló entre los defensas para firmar un disgusto en toda regla en un palmo de terreno.

Osasuna superó la presión del Espanyol, valiente y suicida en la acumulación de hombres buscando el balón en el campo rojillo, y llevó las oportunidades y el peligro hacia el otro lado. Víctor Muñoz, un argumento inequívoco en prestaciones y muy peligroso siempre, cedió un balón a Budimir que el croata mandó hacia el portero local en su primer duelo de la tarde, y después Aimar Oroz lanzó fuera por muy poco una falta, tras un empellón recibido en el borde del área –al centrocampista rojillo lo intentaron someter con la reiteración de faltas–. Osasuna terminó bien el primer acto, con fuerzas de sobra ante un rival que también con el oxígeno a tope, y la última jugada, la del descuento, le llevó a atacar con casi todo el mundo porque un lateral, Rosier, fue el extremo que dio el balón al otro carrilero, Moncayola, que disparó al larguero. Había podido pasar de todo y Osasuna no parecía sentirse incómdo.

La jugada del gol del Espanyol fue una escaramuza en toda regla. A Osasuna le pillaron por la banda izquierda con el personal algo descolocado y también en la segunda jugada, tras el despeje de la defensa y en el borde del área, nadie cortó la llegada de Carlos Romero, que cruzó sin problema al fondo de la portería gracias a un lanzamiento raso.

Desde ese gol, a los siete minutos de la reanudación, el partido fue de Osasuna. Todo el peso del juego cayó sobre sus espaldas y Sergio Herrera vivió el desarrollo de los acontecimientos desde la lejanía. Desde allí vio el penalti sobre Víctor Muñoz, que no le supuso ninguna consideración añadida al árbitro –un debutante en la categoría, ni a su compañero del VAR–, y también la oportunidad de Budimir, en un zapatazo que se casi se come Dmitrovic y que acabó con el portero y la pelota fuera del campo tras la intervención del cancerbero.

Con Osasuna asfixiando al Espanyol –nada se le puede objetar al estilo de Lisci de ir con todo hasta el final y con todas las consecuencias–, con un espectacular Rosier de defensa único, con Boyomo metido en el extremo derecho, a Catena le tocó desenvolverse como un 9 y, precisamente, recibiendo un servicio del camerunés, no logró rematar a gol cuando nadie le impedía lo contrario. Osasuna tiene mucho, pero ante el Espanyol, le faltó acierto.

 1 - Espanyol: Dmitrovic; Omar El Hilali, Calero, Cabrera, Romero; Pol Lozano, Edu Expósito (Urko, min.66); Dolan (Koleosho, min.79), Pere Milla (Ramon Terrats, min.78), Puado (Miguel Rubio, min.84); y Kike García (Roberto, min.66).

0 - Osasuna: Sergio Herrera; Boyomo, Catena, Juan Cruz (Iker Benito, min.84); Rosier, Torró, Moi (Rubén García, min.66), Moncayola (Kike Barja, min.84); Víctor Muñoz (Raúl García, min.73), Aimar y Budimir.

Gol: 1-0, min.52: Romero.

Árbitro: Sesma Espinosa (comité riojano). Amonestó a Edu Expósito (min.24), Víctor Muñoz (min.58), Puado (min.84), Iker Benito (min.87) y Torró (min.94).

Incidencias: partido correspondiente a la tercera jornada de LaLiga EA Sports disputado en el RCDE Stadium ante 29.780 espectadores.