estella-lizarra. Ahora han sido las persistentes lluvias de los últimos días las que han provocado que el agua vuelva a manar y ayer mismo los bañistas habituales ya comenzaban a disfrutar de pequeños chapuzones en este enclave en el que es habitual ver a estelleses bañarse tanto en los meses de verano como en los de invierno. El secreto es que el agua mana siempre a la misma temperatura: 17 grados.

Eso sí, lo primero que tuvieron que hacer los bañistas fue colocar unos improvisados tapones en los desagües de la poza puesto que los originales han desaparecido, tal y como explica Celia Gurpegui. "El agua salía pero los tapones no están y por lo tanto se iba hacia el Ega. Así, que he colocado una piedra en uno y una botella en otro para retener el agua y poco a poco se está llenado. Ahora el Ayuntamiento deberá reponer los tapones", explicaba ayer por la mañana. Para Gurpegui, que no dudó en darse un chapuzón, este enclave es "una maravilla". "La temperatura es siempre constante a 17 grados y el agua tiene unas importantes propiedades, viene a bañarse mucha gente que tiene psoriasis y dicen que les va muy bien", explica.

Junto a ella se encontraba Tere Echeverría, que señalaba la tristeza que ha supuesto la sequía estival para los usuarios de la poza. "No hemos podido disfrutarla y estábamos apenados. Hoy he venido porque me han dicho que se estaba llenando. Este sitio es una gloria. No me suelo meter en invierno, pero espero que de cara al verano que viene sí que la podamos disfrutar", indicaba.

Viendo de cerca el llenado de la poza estaba también Marian Ros, que, si bien tampoco es una bañista habitual, sí que en verano la suele utilizar. "Vine un día que hacía muchísimo calor a meterme hasta el tobillo y me la encontré vacía. Me llevé hasta disgusto", explicaba y señalaba que lo mejor de ese enclave es la tranquilidad. "Es una gozada tanto la poza, como las vistas a Los Llanos y al río, que da gusto verlo ahora también", aclaraba Ros.

La noticia del llenado del Agua Salada corrió ayer como la pólvora entre los estelleses y es que como explica otro de los habituales, Jesús Iriarte, era algo muy ansiado. "Se empezó a llenar el domingo y hoy -por ayer- ya lo hemos comentado y mucha gente ha acudido a verlo. Estábamos todos pendientes de ella desde que se vació hace cuatro meses", indicaba.

"oportunidad perdida" Eso sí, Iriarte lamenta que no se hayan aprovechado estos meses en los que ha estado vacía para adecentarla. "Se ha perdido una gran oportunidad para actuar en ella. Por un lado, mi opinión es que el Ayuntamiento debería haber aprovechado para sellar las filtraciones que tiene la propia poza y, por el otro, también era un buen momento para abrir dos ranuras que vertieran el agua al Ega y crear así dos cascadas para los bañistas", señalaba.