"no quiero otro verano igual que este; es insoportable vivir aquí con el skate-park. Les da igual que llueva, que nieve, que sean horas lectivas....", sostienen los vecinos de la calle José María Jimeno Jurío de Ansoáin. Y es que tras cinco años sufriendo el ruido que produce esta instalación, situada junto a la casa de la juventud, los residentes en esta zona expresan su total hartazgo y anticipan que no se rendirán. Solicitan al Ayuntamiento que retire de ese emplazamiento el origen de sus desvelos y están dispuestos a llegar a los tribunales. Para ello, tras interponer una denuncia en la Policía Foral, ya cuentan con una audiometría efectuada por el Cuerpo Autonómico el pasado 13 de octubre por la tarde que ofrece un resultado positivo. "Las tres mediciones dieron más de 65 decibelios, cuando el tope legal son 55", explicaron.
Los residentes exponen que compraron sus viviendas en 2006, las escrituraron un año más tarde y en 2008 colocaron el patinódromo, si bien en los planos no ponía nada de esa infraestructura. "El ruido lo padecemos desde el principio, pero no sabíamos cómo actuar", indicó una de las vecinas, que reconoce que "el fallo" que han tenido es que "hemos ido de buena fe y de buena fe no se puede ir a los sitios". En este sentido, menciona que durante este tiempo han recogido firmas, tramitado instancias, llamado al 012, a la Policía Municipal..., pero la respuesta no era la esperada. "Los agentes vienen, los usuarios se van, pero en cuanto se va la Policía vuelven otra vez", se quejan. No obstante, señalan que la actividad en el skate comienza en verano sobre las 9.30 horas y se puede prolongar hasta las dos de la madrugada.
Así, la situación que vivían se tornó inaguantable el estío pasado, cuando finalmente se decidieron a solicitar una audiometría. Con los resultados en la mano, los afectados afirman que "ya no es el tema de que pongan un horario -como planteó el alcalde en el último pleno tras ir los vecinos de esta calle a protestar-, sino que lo tienen que quitar". Ahora esperan a que el primer edil, Antonio Gila (PSN), responda a la denuncia, si bien se lamentan de que hasta ahora no les ha hecho mucho caso.
Tal es la desazón que ha generado la pista que varios de los propietarios de los pisos han intentado venderlos para mudarse a otros lugares más tranquilos donde poder disfrutar del derecho al descanso en sus hogares. "Es como si todo el rato estuvieran con un martillo: clon, clon, clon... No puedes concentrarte ni para leer un libro y mi marido está tomando medicación para la ansiedad", expone una vecina, a lo que otro agrega que su pareja "no puede dormir cuando va en el turno de noche" y una tercera añade que, en su caso, debe ir a casa de su madre para conciliar el sueño. El dueño de un ático, por su parte, señala que si compró esta vivienda "era para disfrutar de la terraza. No hemos podido tomar el sol, ni comer, ni cenar... porque es insoportable", por lo que planteó que se lo lleven a otro sitio donde no moleste, como puede ser la zona deportiva o el polígono.
petición vecinal
Retirada de la instalación
Además, con la retirada de esta instalación modular estos ansoaintarras consideran que se solucionaría otro problema que tienen los vecinos, los cuales se quejan de que "algunos gamberros" suelen usar por la noche el rincón que hay en la parte trasera de la casa de la juventud, les insultan si salen al balcón a tender, hacen botellón y se orinan en ese espacio, generando basura, e incluso se drogan, por lo que se ven obligados a estar con las ventanas cerradas para que no lo vean ellos ni sus hijos.
Los afectados por el ruido que generan las estructuras plástico-metálicas acudieron al Pleno del Consistorio del 31 de octubre para pedir ayuda. Entonces, el alcalde les indicó que el arquitecto municipal está estudiando las medidas que se pueden adoptar. También han consultado al Defensor del Pueblo, están dispuestos "a ir al juzgado, hacer manifestaciones o lo que haga falta" para defenderse porque, como concluyen, no hay derecho a "que tenga que decidir entre morirme de calor en casa, donde la temperatura sube a 32 grados en verano, por no abrir la ventana para evitar el ruido; o abrirla y morirme del dolor de cabeza".