Caminan para no olvidar, y lo hacen, con la frente alta y dejando claro que la historia, pese a su juventud, les interesa. Y es que un total de 37 alumnos de 4° de la ESO y de 1° de Bachillerato del colegio Lourdes-FUHEM, de Madrid, junto a tres docentes, han recalado en Andosilla como colofón a un intenso viaje con el que han honrado la memoria de los maestros y maestras republicanas, especialmente la de Ricardo Esparza Gómez. Se trata, han apuntado, de un vecino nacido en la localidad ribera y que ejerció como maestro del Grupo Escolar Montesino en Madrid. Tras ser trasladado a Vilanova i la Geltrú, el 7 de febrero de 1939 cruzó los Pirineos, huyendo de la guerra, con 350 niñas y niños a su cargo para trasladarlos a Francia, a la isla de Oleron.

El maestro republicano, el andolense Ricardo Esparza Gómez

Calurosa acogida

Este grupo, que ha seguido los pasos de Esparza, visitó el domingo el Parque de la Memoria de Sartaguda, una de las paradas que más hondo les ha calado, y ha puesto el punto y final en la localidad natal de Esparza. 

Por la mañana han conocido el colegio y ha tenido un lugar un acto en el que han estado, entre otros, el alcalde, José Manuel Terés; la directora del centro, Amaia Ágreda; y el presidente de la Asociación Memoria Histórica de Andosilla, Ángel Osés, que ha aprovechado para alentar a los jóvenes a que aprendan de los mayores “porque son el mejor libro del mundo; nos han educado en la comprensión y el cariño y no en el odio y el desprecio. La ignorancia es muy peligrosa y este proyecto es un ejemplo de aplaudir hasta que duelan las manos”.

También ha estado Josemi Gastón, director del Instituto Navarro de la Memoria, que ha apuntado que “en esta comunidad hay políticas públicas de Memoria que ponen en valor aquello que multitud de personas hicieron durante el periodo republicano, como los maestros y maestras, que defendieron un proyecto educativo y que apostaban por las personas para que desarrollasen valores como justicia, igualdad, solidaridad y equidad; labor y trabajo por el cual muchos dieron su vida y fueron asesinados, depurados y represaliados”.

Y, por parte de la Asociación Memoria Histórica Juvenil ha hablado Irene Blanco que, además de dar las gracias por la acogida, ha alegado que “terminamos una ruta que ha estado cargada de muchas emociones”. Además, Sara Herrero, alumna del colegio madrileño, ha reiterado que “este viaje ha sido muy emotivo; lo hemos sentido muy de cerca. Los jóvenes sí que nos interesamos por la historia, pero deberíamos estar motivados por profesores y adultos porque estamos dispuestos, al menos nosotros, a seguir con este proyecto”.

Testimonio familiar

Uno de los momentos más significativos, justo antes de una pequeña entrega de obsequios, ha sido cuando Fernando Mazo, sobrino nieto de Ricardo (era hermano de su abuela), y profesor del centro educativo madrileño, ha tomado la palabra. “Estoy, personalmente, muy emocionado de volver al pueblo de donde salieron mis ancestros. Este es nuestro homenaje a maestros republicanos que intentaron hacer su trabajo y sufrieron calamidades y penurias. Es un colofón muy bonito acabar aquí y creo que estos chicos y chicas son diferentes a cuando salieron; y de eso se trata, de expandir lo aprendido todo lo que podamos”.

Después ha resumido brevemente las andanzas de su tío a la hora de salvar a todos aquellos niños y niñas, así como su vuelta; fue retenido dos meses en el campo de concentración de Deusto. “Recurrieron hasta el año 42 y al final le pusieron la pena de estar dos años sin empleo y sueldo y un destierro de al menos cinco años de la provincia en la que ejercía”. 

Fernando Mazo, sobrino nieto del maestro republicano, con una placa que le ha entregado el alcalde de Andosilla

Fin de trayecto

En Andosilla también han visitado el Barrialto y han acabado en la plaza del Casino o Centro Obrero, tal y como se le conocía cuando se levantó en los años 20, un inmueble que sirvió de sede del sindicato de riego, de la CNT y de la UGT. 

El Grupo de Memoria Histórica del Colegio Lourdes, adolescentes que se juntan de forma voluntaria fuera de las horas lectivas para trabajar en temas de recuperación de memoria, viajó en 2023 a los campos de Dachau, Gusen y Mauthausen, y en 2024 llevó a cabo la Ruta del Exilio. Es un proyecto que esperan siga adelante muchos más años.