La mañana del pasado lunes 5 de enero, volvió a llenarse del inconfundible sonido de los joares de Ituren, Zubieta y Aurtitz, donde niños y jóvenes salieron a las calles para protagonizar, un año más, la tradicional cencerrada infantil de víspera de Reyes y así con el sonido ancestral de los joares guiar a los Tres Reyes Magos en Malerreka.

A pesar de las bajas temperaturas, que descendieron por debajo de los cero grados hasta bien entrado el mediodía, la cita se desarrolló con normalidad y gran participación y alegría.

Los niños y niñas de Zubieta pasaron frío en su recorrido. Ondikol

Cencerradas

Ataviados con ropa de calle, pieles ceñidas a la cintura y los joares colgados a la espalda, los participantes completaron este año su indumentaria con gorros, guantes, bufandas y gruesos abrigos para combatir el intenso frío.

En Zubieta, a las 8 de la mañana, el repique de los cencerros comenzó a escucharse por todo el municipio y como marca la tradición, los más jóvenes abrieron la comitiva, encargándose de recoger la cuestación en cestas mientras recorrían primero los caseríos de los barrios de Mendrasa y Aurkidi.

Posteriormente, atravesaron el casco urbano y continuaron por los barrios de Amezti y Azkota, visitando todas las casas. En Ituren también recorrieron el pueblo y visitaron el barrio de Latsaga y en Aurtitz, tras dar una vuelta por el pueblo, visitaron el caserío Bixeltenea donde recibieron una merienda por parte de Virginia y Ángel Mari.

Recorrido por las calles de Zubieta. Ondikol

Conservación

Zubieta, Ituren y Aurtitz, son de las pocas localidades navarras que aún conservan esta cencerrada infantil del 5 de enero, una costumbre que ha ido desapareciendo en otros puntos de la geografía foral.

La celebración radica en que el sonido de los cencerros actúa como un faro acústico para guiar a los Reyes Magos en su camino entre montes, bosques y caminos, evitando que se pierdan entre la niebla o la nieve que este año hizo su aparición.

La tradición no terminó por la mañana. Ya por la tarde, los joares volvieron a sonar en las tres localidades anunciando la inminente llegada de Sus Majestades de Oriente. La noche fue el momento de los jóvenes de más edad, donde salieron nuevamente a la calle con los joares, sin horario fijo y de madrugada, a algunos les pilló hasta la copiosa nevada. 

En Ituren a lo jóvenes más mayores les pilló la nevada de madrugada Ondikol

De esta forma se puso fin a una noche mágica, y los Tres Reyes Magos no tuvieron ningún problema en encontrar el camino a todas las casas de estos tres lugares gracias a esta bonita tradición.

La próxima vez que el sonido de los joares se escuche en estos tres lugares será ya en carnavales, que este año son pronto y darán inicio el sábado 24 de enero y durarán hasta el miércoles 28 de enero.