Síguenos en redes sociales:

Inquietud en la residencia Amavir de Erro ante un posible cierre

Tras la salida de la empresa gestora, la continuidad del centro depende de las entidades locales l 35 personas trabajadoras y las familias de 48 residentes reclaman respaldo institucional

Inquietud en la residencia Amavir de Erro ante un posible cierre

Esta semana, una pancarta colgada en la residencia de personas mayores Amavir Ibañeta, en Erro, ha puesto de manifiesto la preocupación existente en el valle ante un posible cierre del centro, después de que la empresa que la gestiona haya decidido abandonar el proyecto y de que la continuidad del centro penda ahora de la decisión las entidades locales.

Desde marzo, cuando Planiger S.L. (sociedad mercantil que agrupa y gestiona los centros de Amavir y que ostenta el 64 % del accionariado) comunicó su intención de desvincularse del centro alegando motivos de rentabilidad, las 35 trabajadoras y trabajadores y las familias de los 50 residentes del centro temen por su futuro. Con esta decisión, se configura un escenario que compromete no sólo la continuidad de un servicio asistencial de primera necesidad, sino también la estabilidad laboral de la plantilla y la tranquilidad de las familias y personas usuarias. “El cierre tendría un gran impacto en el valle a nivel social, se verían afectadas decenas de puestos de empleo y los usuarios tendrían que reubicarse en otras residencias, además de que afectaría a otros servicios como la farmacia de Erro o el consultorio médico”, manifiestan las trabajadoras, que demandan a las entidades una contestación inmediata.

Y es que ahora, tras la salida de Planiger S.L., la responsabilidad del futuro del centro recae en las entidades locales de los valles de Erro, Esteribar, Arce y Aezkoa y los Ayuntamientos de Luzaide/Valcarlos, Auritz/Burguete, Orreaga/Roncesvalles y Orotz/Betelu, que participaban de forma minoritaria en el Consejo de Administración y que deberán alcanzar un acuerdo antes de finales de este mes.

Negociaciones

Hasta ahora, según exponen, tras conocer en primavera la intención del accionista mayoritario de liquidar la sociedad gestora Asistencial Ibañeta y después de que la empresa les planteara la opción de adquirir las acciones – lo que implicaba una deuda “inasumible”-, las entidades locales han trabajado “intensamente y con discreción” intentando solventar el problema, “antes de crear ningún tipo de alarma”, y con la intención de poder mantenerla abierta “en condiciones dignas”.

Para ello, en este periodo, las 8 entidades han encargado un estudio de viabilidad del centro, han organizado unas formaciones dirigidas a paliar la falta de formación cualificada del personal y también han establecido contactos con el Departamento de Administración Local y Despoblación y con la Agencia Navarra de Autonomía y Desarrollo de las Personas, de quienes “desde el minuto uno” han recibido “voluntad, respaldo y acompañamiento”.

Sin embargo, la complejidad de llegar a un consenso entre las 8 corporaciones, sus limitaciones económicas y la ausencia de una fórmula jurídica y un modelo de gestión viable que asuma el control del centro son, a día de hoy, los principales escollos. “El escenario inicial era muy negro y con muchos obstáculos insalvables, pero estamos trabajando en buscar soluciones. Para las entidades es inadmisible el cierre y no nos podemos permitir la pérdida de este recurso. Pero está claro que sólo la podremos mantener abierta siempre y cuando tengamos el respaldo del Gobierno de Navarra. Si no, sería un suicidio”, expone Leire Remiro Esnoz como portavoz de las 8 entidades.

Único servicio

La residencia de Erro cuenta con 24 años de trayectoria y ha sostenido siempre una ocupación total, en torno a los 48 residentes. Es, además, uno de los pocos recursos asistenciales de la zona y un pilar fundamental para que muchas personas mayores puedan permanecer cerca de su entorno. Sin embargo, con los años se enfrenta a una dificultad para encontrar personal cualificado y a unos altos costes de mantenimiento del servicio. “La residencia no puede analizarse únicamente desde criterios de rentabilidad, sino verlo como un bien social y necesario en una zona despoblada y envejecida. Es casi el único recurso potente de la zona para personas mayores”, expone Ana Zalba, actual directora de Amavir Ibañeta, quien también apelaba al Gobierno de Navarra a “mostrar voluntad de ayudar y apoyar”. Por eso, la directora aboga por “optimizar los recursos”, tanto las instalaciones como los profesionales. “Hay que buscarle una salida y, siendo un recurso ya existente, se pueden dinamizar otros servicios o potenciar los centros de día”, añade.

En este sentido, si finalmente se cierran los acuerdos de modo oportuno y las entidades quedan al cargo de la residencia, ya han adelantado que se procederá a evaluar con detenimiento las distintas alternativas para su operatividad. “Lo que pudo ser un desastre quizás se convierta en una oportunidad que nos haga pensar con una mirada rural, social y no tan economicista sobre qué tipo de espacio queremos para nuestros mayores”, concluyen las entidades, a falta de una decisión definitiva.