En Izalzu/Itzaltzu, un pequeño pueblo del Pirineo navarro, Kike Juanto ha decidido dar un paso adelante para convertir en un proyecto de vida lo que durante años ha sido una pasión. Se trata de Zaldizko Aragia, una empresa de venta directa de carne ecológica de potro que apuesta por el respeto por los animales, el arraigo al territorio y la tradición.
A pesar de no provenir de una familia ganadera, su relación con los caballos viene desde que era bien pequeño. “Desde txiki me han gustado, los veía en las películas del oeste. Y luego cuando bajaban los caballos por aquí, por Itzaltzu, después de haber estado trabajando en la patata, los miraba con admiración”, confiesa Kike. Fue en 1998 cuando tuvo la oportunidad de comprar sus primeras yeguas de Jaca Navarra junto a otros vecinos. “Fue un sueño cumplido. Intentabas que pasasen el invierno lo mejor posible para luego en primavera verlas parir en libertad. Ese momento era y sigue siendo algo increíble”, describe.
Compaginándolo con su trabajo como guarda forestal en la Selva de Irati, en 2005 pasó a gestionar el ganado en solitario y, poco a poco, empezó a sacrificar potros y vender la carne de manera directa, inicialmente entre familiares y amigos. “Iba haciendo pruebas, engordando los potros de una forma u otra, pero no se puede estar toda la vida así, así que empecé a poner todo legal, entrar en el registro de explotaciones y sanitario y ya empezar con la venta directa bien”, explica.
En 2024, tras adquirir la borda Bleisko a 2 kilómetros escasos de Izalzu/Itzaltzu, ampliar la explotación y haber adquirido la certificación ecológica, decidió dar el salto definitivo y dar vida a Zaldizko Aragia, con la idea de producir y distribuir carne ecológica de potro. Para ello, también creó, con ayuda de una subvención, la página web zaldizko.com, mediante la cual cualquier persona puede consultar su historia y sus datos de contacto.
KILÓMETRO CERO
Actualmente, Kike cría en libertad unos cuatro potros al año, aunque su objetivo es llegar progresivamente a la decena, una cifra que le permitiría obtener una rentabilidad real. “Se alimentan de la hierba de los pastos y de forraje ecológico certificado, sin aditivos ni tratamientos químicos”, resalta el ganadero. Una vez sacrificados los potros, comercializa su carne por 12 euros el kilo en lotes envasados al vacío de entre seis y diez kilos, que incluyen filetes, churrasco, picadillo, chuletas, guisado o venas. Su próximo reto es la elaboración de conservas de guiso de potro.
Hasta ahora, Kike reparte directamente en la Cuenca de Pamplona, en Sangüesa, en Lumbier y en el Pirineo Navarro, aunque también está estudiando la posibilidad de enviar lotes a otras zonas mediante una agencia refrigerada. Además de clientes particulares, también vende a restaurantes de la zona, como el camping Murkuzuria de Esparza o el restaurante Casa Sario de Jaurrieta, y en tiendas ecológicas de Pamplona a través de la red de productores Ekoalde.
Más allá del negocio, lo que de verdad sostiene el proyecto es la pasión de Kike por el animal, su vínculo y el contacto con la naturaleza. “El caballo es una raza que te hace conectar mucho, no es como otros animales. La relación tiene que ser buena y tiene que haber una buena conexión, es una cosa casi romántica”, apostilla. Ese contacto diario, el cuidado durante el invierno y la emoción del parto en primavera forman parte de una manera de vivir el territorio que no siempre ofrece garantías, pero es por lo que Kike ha apostado con el convencimiento de seguir adelante. “Hay días que lo veo claro y otros que no tanto, pero si no lo intentas, el pueblo y el oficio desaparecen”, remata ilusionado.