El pleno ordinario de febrero de Estella-Lizarra ha mostrado cierta radicalización de UPN que ha pasado de equipo de Gobierno a ser oposición. Un papel que podría interpretarse como consecuencia de la indiferencia que los cuatro grupos de la oposición (EH Bildu, PSN, Geroa Bai y Contigo-Zurekin) han presentado ante el documento de los presupuestos para el presente ejercicio y que puede marcar el paso de lo que queda de legislatura gobernando en minoría. Unos presupuestos para los que tan solo ha contado con el concejal del Partido Popular y con la certeza de que 2026 será otro año perdido en los planes de Gobierno para la cabecera de la Merindad, y justo el ejercicio que precede a las elecciones municipales de 2027. 

Tirando de Urgencia

Así, UPN arrancó primero tirando de urgencia con unas modificaciones presupuestarias para las fiestas del Puy que fueron rechazadas y sacando con el apoyo del PSN y Geroa Bai una iniciativa para la digitalización turística que no fue apoyada ni por EH Bildu ni por Contigo-Zurekin. Pero el papel de UPN fue el de pasar al ataque con la presentación de cuatro mociones, asumiendo el papel habitual de la oposición y que surtieron su efecto, tras un misterioso receso en el pleno tras el que se aprobaron varias intervenciones urgentes por motivos "técnicos".

Tensión

La tensión llegó al máximo tras la maniobra de UPN de volver a traer una moción en la que dejar sin acuerdo la decisión del último pleno para que algunas de las comisiones se celebraran por la tarde o la de criticar la totalidad de los servicios sanitarios de Tierra Estella; para acabar de cargar contra el carnaval rural celebrado el pasado sábado en la ciudad. Mociones en las que la oposición volvió a tomar las riendas y dejó a UPN y PP en su gobierno de minoría y lo más preocupante: sin presupuestos a la vista.