Una mirada al pasado con la exposición de Martín Muruzábal en Tafalla
El autor expone en el Kulturgunea, hasta el 24 de febrero, 33 instantáneas de la vida cotidiana de San Martín de Unx
Antes del auge de las nuevas tecnologías, la fotografía no estaba al alcance de todo el mundo. Tener una cámara era poco habitual y el proceso de revelado implicaba tiempo y dinero. Por eso, muchas escenas de la vida diaria solo quedaron registradas gracias a la iniciativa personal de quienes, por afición o interés, decidieron documentarlas. En ese contexto se sitúa la trayectoria de Martín Muruzábal Janices, autor de la exposición que puede visitarse hasta el 24 de febrero en el Kulturgunea de Tafalla. La muestra reúne 33 imágenes, la mayoría en blanco y negro, que recogen escenas cotidianas, tradiciones y momentos de la vida en San Martín de Unx, localidad natal del fotógrafo.
Inicios fotográficos
Martín nació en San Martín de Unx y se dedicó en su juventud al trabajo en el campo. Posteriormente se trasladó a Pamplona por motivos laborales y trabajó en el comercio, en Unzu. Desde hace 30 años reside en Cizur Mayor y actualmente está jubilado. Su relación con la fotografía comenzó de forma temprana, en la adolescencia. “Tenía 14 años”, explica. Un tío suyo, escolapio, acudía al pueblo en vacaciones con una cámara antigua con la que solía hacer fotos familiares. Esa cámara, que hoy se conserva como una reliquia en el escaparate de la tienda Irigalba de Tafalla, despertó su curiosidad. Finalmente, su tío se la regaló, y con ella comenzó a tomar sus primeras imágenes.
Al principio fotografiaba a sus amigos en salidas al monte o durante las fiestas. Con el tiempo, su interés se amplió hacia escenas del propio pueblo: procesiones, romerías, la vendimia, los trabajos en el campo, los animales de carga o los encuentros de hombres en los rincones. Nunca realizó cursos ni formación específica; todo lo aprendió por afición y práctica. No buscaba una intención artística concreta, sino “inmortalizar ese momento que captas y dices: ahí hay una foto”.
Su forma de trabajar era espontánea. No preparaba sesiones ni escenificaba situaciones. Llevaba la cámara en el bolsillo, “como otro llevaba el tabaco o ahora llevamos todos el móvil”, y disparaba cuando algo le llamaba la atención. Así surgieron imágenes como la de tres hombres que coincidieron en la entrada al pueblo o la escena de varios gatos que se quedaron observándolo en mitad de la calle. Las fotografías más recientes tienen entre 10 y 12 años, aunque la mayoría datan de finales de los años setenta y de la década de los ochenta. En alguna ocasión ha revelado las instantáneas en casa, aunque por lo general lo hacía en las tiendas de Tafalla. Recuerda que la fotografía era entonces un proceso costoso y que supuso una inversión importante a lo largo de los años.
También en Cizur
La muestra que ahora se presenta en Tafalla ya se exhibió en octubre de 2024 en Cizur Mayor, donde reside desde hace tres décadas. Hasta entonces, sus exposiciones se habían limitado principalmente a su localidad natal, con temáticas centradas en las fiestas, el Día del Rosado o incluso una dedicada exclusivamente a mujeres con motivo del Día de la Mujer. La experiencia en Cizur le sorprendió por la acogida. Aunque se trata de una localidad más industrial y con población de distintos orígenes, el público estableció paralelismos con sus propios pueblos y valoró las escenas expuestas.
El guardián del pasado rural de San Martín de Unx
Y aunque Martín define su archivo como “infinito”, explica que la selección de las fotografías varía en función del lugar donde expone. Cuando muestra su trabajo en San Martín de Unx procura incluir más imágenes con personas, alternando paisajes con retratos y escenas colectivas. Según menciona, al público le gusta identificarse con quienes aparecen en las fotografías, reconocer a familiares o amigos, muchos de ellos ya fallecidos. “El recordar” es uno de los elementos que más valora la gente, apunta.
Por otro lado, el predominio del blanco y negro responde a una preferencia personal. Considera que en escenas de carácter rústico este formato resalta más los elementos y aporta mayor fuerza visual. En el espacio expositivo del Kulturgunea de Tafalla, las imágenes, según explica, ganan presencia y encajan adecuadamente en el entorno.