MEZKIRITZ

– El estudio de los fósiles encontrados en la Sima de Serpenteko (Mezkiritz, valle de Erro), ha confirmado la presencia histórica del lince boreal en el norte de la Península y ha aportado nuevas evidencias sobre la coexistencia y la posible hibridación con el lince ibérico hace miles de años.

Así lo ha desvelado un estudio liderado por investigadores de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), en el que también han participado el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), la Universidad del País Vasco y la Sociedad de Ciencias Aranzadi, el cual ha sido publicado en la revista ‘The Anatomical Record’.

Según informaron este viernes desde la UCM, esta investigación ofrece “claves inéditas” sobre la historia evolutiva de estos grandes felinos europeos. El estudio ha analizado los restos fósiles de 3 linces hallados en la Sima de Serpenteko, con una antigüedad comprendida entre 10.500 y 412 años, bajo la supervisión de Nuria García, catedrática del Departamento de Geodinámica, Estratigrafía y Paleontología de la UCM.

Los investigadores recopilaron y analizaron una muestra completa de ejemplares actuales de lince boreal (Lynx lynx) y lince ibérico (Lynx pardinus), comparándolos con los fósiles recuperados en el yacimiento.

Un estudio previo de ADN mitocondrial, que se transmite exclusivamente por vía materna, había atribuido los restos a la especie boreal, pero los nuevos análisis anatómicos confirmaron esa asignación sólo en 2 de los individuos, mientras que el tercero presentaba características morfológicas propias del lince ibérico, pese a que su ADN era de tipo boreal.

Según la investigadora María Teresa Pérez, primera autora del artículo, estos hallazgos respaldan la hipótesis de la hibridación entre ambas especies, ya que el hecho de que el tercer ejemplar presentara rasgos anatómicos compatibles con el lince ibérico sugiere que pudo ser descendiente de una madre boreal y un padre ibérico.

Aunque estudios recientes ya habían demostrado que se produjeron cruces entre ambas especies en el pasado reciente, hasta ahora nunca se había identificado ningún resto fósil atribuible a un individuo híbrido, y futuros análisis de ADN nuclear serán determinantes para confirmar esta hipótesis.

Los investigadores concluyen que la identificación del resto más antiguo como lince ibérico, en un territorio dominado en ese periodo por el lince boreal, evidencia por primera vez en la Península Ibérica la convivencia de ambas especies en el norte, un fenómeno previamente conocido únicamente en otras zonas del Mediterráneo. – P. Carballo