La asociación Taupada rindió homenaje en el cementerio de Sesma a las víctimas de la represión desencadenada tras el alzamiento fascista de 1936. Además de recordar a quienes fueron perseguidos, represaliados y asesinados por defender valores republicanos de democracia, justicia social e igualdad, aprovecharon para reconocer a las mujeres que fueron vejadas y, en especial, nombraron a Julia Bea Soto.

El Posti, tocando en el acto celebrado en el cementerio. cedida

Aunque la proclamación de la República el 14 de abril de 1931 generó muchas expectativas de un reparto más justo de la tierra o unas condiciones de vida más dignas, expusieron, “en nuestro pueblo, las derechas organizadas en torno al Círculo Católico eran mayoría. Aun así, un grupo de sesmeras y sesmeros de izquierdas decidieron unirse en torno al Centro Obrero. Un espacio que sirvió como herramienta de organización y canalización de las reivindicaciones de gran parte de la clase trabajadora: tierra, trabajo y educación”.

Un llamamiento

Tras hacer un poco de historia, reconocieron a esas viudas, a esas rapadas, unas 20 en el caso de Sesma, centrándose especialmente en Julia Bea Soto, sesmera nacida el 28 de enero de 1912 que, ya en tiempos de la República, adquirió un compromiso militante y, poco antes de estallar la Guerra Civil, se afilió al Partido Comunista y formó parte del Sindicato de Oficinistas. Tras varias detenciones, fue condenada a pena de prisión y, tras salir, siguió con su actividad política hasta que se exilió a Francia donde constituyó una organización en la que todos los partidos políticos antifranquistas estaban representados. “Ella es la única mujer que tiene un panel, escueto, en la exposición que recoge la Casa Museo Padre Tomás Esteban. El resto los componen nombres de militares, generales, arquitectos… Todos hombres”. 

Además, recalcaron que en Pamplona, en el barrio de la Txantrea Sur, tiene una calle en su honor, “y no así en nuestro pueblo. Creemos que es el momento de homenajear y que también nombres como el de Julia, nombres como el de esta sesmera, sean parte del paisaje de nuestro pueblo”.

Aurresku de honor. cedida

Música, aurresku y flores

El acto contó con música en directo, en primer lugar, por parte de Iosu Etayo Palacios, El Posti, que interpretó Libertad, una pieza que escribió para la ocasión, y con Amaia y Maite Azcona, Ojos Violeta, que cantaron una versión de Loretxoa. Además, Paula Zábal y Eva García bailaron un aurresku y los allí presentes depositaron claveles en el panteón. “Es necesario no olvidar, es necesario recordar, es imprescindible poner nombres y apellidos a todas estas personas, es imprescindible poner voz a todas sus historias”.