Síguenos en redes sociales:

Por comentar

Javier Encinas

Huele a investidura

Huele a investiduraEP

Es la pregunta de moda. ¿Será capaz Sánchez de repetir al frente del Gobierno o iremos a unas nuevas elecciones el 14 de enero? La respuesta apenas ha variado desde que se conoció el escrutinio la noche del 23 de julio. La pelota sigue estando en el tejado de Junts, que no tiene garantía alguna de que vaya a salir beneficiado si fuerza otros comicios, por lo que cabe pensar que terminará por haber un arreglo que ya asoma por el horizonte.

En definitiva, nada ha ocurrido en este largo verano que haya alterado la percepción del mapa que salió de las urnas. Entonces, todos vimos que a la mayoría minoritaria de la derecha no le alcanzaba para asaltar la Moncloa, pese a que Feijóo lleve más de dos meses implorando que se le deje gobernar. Un tiempo perdido que el líder del PP ha tratado de aprovechar para su promoción interna llegando incluso a postularse para una investidura ridícula, mientras buena parte de sus señorías se tostaba al sol. Y ahí seguimos ya metidos en octubre, con el Gobierno en funciones, el raca-raca de la amnistía y la consiguiente parálisis institucional que imposibilitará que se llegue al nuevo año con presupuestos del Estado.

Lo curioso del caso es que todo esto es menos complejo de lo que parece por ls pura aritmética parlamentaria. PP (137 escaños) y Vox (33) solo suman 172 votos incluyendo a los diputados de Coalición Canaria y UPN. En el otro bloque, PSOE (121) y Sumar (31) pueden investir a Sánchez si incorporan a la causa a ERC (7), Junts (7), EH Bildu (6) y PNV (5), al margen de lo que haga el BNG (1). Si se tiene en cuenta que los dos partidos catalanes salieron trasquilados de la última contienda electoral y que todo indica que se darían otro castañazo si se repiten las elecciones, nadie en su sano juicio puede pensar que la negativa de Sánchez a pactar un referéndum vaya a obstaculizar un acuerdo de investidura e incluso de legislatura que recoja la amnistía, salvo que algún revés judicial reviente todo el trabajo político. Pactado esto, la reelección ni la va a torpedear EH Bildu, que ha repetido que sus votos son un dique para la derecha, ni el PNV, que tiene ya su punto de atención en las elecciones vascas de la próxima primavera.