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Puigdemont manda parar

El acuerdo para la investidura de Sánchez parecía hecho, pero el líder de Junts ha pisado el freno

Puigdemont manda pararCEDIDA

No dejo de repetir últimamente que estamos en el último minuto de la lavadora, ese que parece durar más que el resto del programa. Todo se antojaba preparado (“encarrilado” o “allanado”, les decía ayer) para que antes del final del jueves hubiera fumata blanca y a esta hora ya tuviéramos marcados en el calendario los días de la investidura. El miércoles, 8 y el jueves, 9, se nos aseguraba, del mismo modo que también prácticamente nos habían convencido de que el registro del Congreso de los Diputados habría recibido la proposición de ley de amnistía.

Y la cosa es que, de buena mañana, todo apuntaba en esa dirección. Antes de mediodía se anunciaba el pacto ya cerrado con ERC y desde el cuartel general de Carles Puigdemont en Bruselas se lanzaban mensajes para la esperanza. Sin embargo, a las cinco de la tarde llegaba el jarro de agua fría: la negociación con el PSOE había encallado. Qué casualidad, fue justo a la hora en que comparecía Oriol Junqueras. ¿Pudo ser una cuestión de lucha de egos? No es descabellado pensarlo.

Ofensiva política y judicial contra la ley de amnistía

Total, que ahora mismo seguimos aguardando que terminen de apurarse los últimos flecos (otro de los tópicos al uso) y sin conocer siquiera por dónde va el proyecto de ley de amnistía que supone la viga maestra de la negociación. Y no será, por cierto, porque no anden circulando por ahí borradores a troche y moche. Alguno de ellos, créanme, bastante más propios del género de la ciencia ficción que de la doctrina jurídica.

Y mientras, el bando diestro no descansa en su objetivo de parar por tierra, mar y aire la pecaminosa norma que, según Feijóo, “arrojará a España por el precipicio constitucional”. La ofensiva se lleva por el frente político y por el judicial. En el primero, el PP ha presentado en el Senado una iniciativa para bloquear la ley durante, por lo menos, dos meses. En el lado de las togas, con todo el desparpajo del orbe, el presidente interino del CGPJ (cinco años caducado lleva el órgano) ha hecho caso a sus elementos más conservadores y ha convocado un pleno para rechazar una ley que ni se ha aprobado. Tal cual.