Ni las dianas (La 1, la 2, la 3, la 4 o La Gacela) ni la histórica incitación a saltar de la cama con un brinco: Levántate pamplonica. El despertador sanferminero de Cristina Ibarrola suena con la marcha militar o pasodoble Los voluntarios, eso sí en versión de charanga. Después de pasar la fregona, busca en el vestidor de su oportunismo el chaleco fosforescente de la mañana de encierro: amarillo de la DYA, rojo de la Cruz Roja. Como médico prefiere la propaganda política en la cobertura del encierro a la menos vistosa consulta profesional de Atención Primaria. Con pasados altos cargos de designación directa muy bien retribuidos (Directora General de Salud y Directora Gerente de Osasunbidea, patrocinada por Barcina), su plaza asistencial está en el Centro de Salud de Ermitagaña. No parece tener intención de volver a sus orígenes. Demasiada carga sin cargo. Esas dos instituciones sociales se han prestado a su relumbrón publicitario. Impropio. Una pena. No procedía cooperar en las fotos para su cuenta de X. Uno de los valores del voluntariado es el anonimato. Pasado el Pobre de Mí –su lamento diario e indisimulado desde la moción de censura–, reclama al alcalde Asiron que reciba en el Ayuntamiento a los campeones europeos de fútbol nacidos en Pamplona (Mikel Merino y Nico Williams). Incluso al cascantino Alex Remiro (no se vaya a mosquear el ribero Toquero). Para disipar sus presuntas fobias a España. A ver si le mete un gol. Y lo hace detrás del rótulo arrogante, excluyente y sectario de su pupitre de comunicación: UPN, “el partido de Navarra”. Hay más, incluso alguno que poco a poco le come el terreno y otro, más influyente, con el que no iría ni de paseo por la ciudad. Su rival socialista para la Alcaldía, ahora Ministra, Elma Saiz ha publicado dos días después del Pobre de Mí un vídeo con 5 revelaciones sobre el encierro. La primera, importantísima: “Cada mañana corren 6 toros de cada ganadería”. O sea, 48 toros. Poco pasa.
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