"No le doy ‘like’ a otros para que no se mosquee”. “Si me quedo callada y no le llevo la contraria, se calma y para...”. Se llama autocensura. La nueva campaña del Instituto Navarro de Igualdad pone el foco en las ‘violencias silenciosas’, las que vemos todos los días: violencia psicológica, económica y simbólica (estereotipos sexistas). Y las que callamos, como ocurre con los mensajes de “ridiculización” de los movimientos feministas (algunos youtubers antifeministas describen a las mujeres activistas como peligrosas y manipuladoras).
La escritora Laura Varela, un referente en el feminismo, también alertaba este fin de semana en una cita consolidada como es la jornada sobre Mujeres en el Pirineo, sobre el auge de los discursos de odio por parte de la extrema derecha y la “desinformación machista” en redes sociales para subrayar que en realidad el feminismo va ligado a la defensa de unos valores, a la defensa de los derechos humanos y, en definitiva, a la consolidación de “la democracia”.
Cuando Abascal (Vox) dice que va a defender la libertad de las mujeres en Pamplona en realidad no está defendiendo la igualdad, va contra los magrebíes. Le interesa una de las agresiones sexuales ocurridas. Por puro cálculo político.