Siempre es fácil acostumbrarnos a lo bueno, y la selección española de balonmano lo había hecho con 18 medallas internacionales de 1996 a 2024 (5 bronces en Juegos; 2 oros y 3 bronces en Mundiales; y 2 oros, 4 platas y 2 bronces en Europeos). Pero toca renovar a la última gran generación y se paga un duro peaje: apenas 18ª en el Mundial 2025 y 11ª en el recién acabado Europeo 2026. Dos mazazos, sobre todo por esos ratos tontos de muchos partidos en los que el equipo se desconecta y se vulgariza. Y, sin embargo, ha habido momentos en este Europeo para el optimismo.

Por ejemplo, con la victoria ante la siempre temible Francia (36-32) o por haber perdido por apenas dos goles ante Alemania, que ayer se colgó la plata (34-32). Un par de temporadas de vacas flacas, sí, pero que están engordando bastante rápidamente. Quizás volver a los podios no esté tan lejos como puede temerse ahora.