Human Rights Watch (HRW), hizo público este miércoles su informe correspondiente al estado de los derechos humanos en el mundo correspondiente a 2026, en el que certifica un retroceso histórico cuyo calado es de superior dimensión en tanto las democracias más avanzadas –EEUU y Europa Occidental– han deteriorado su papel de faro global de derechos humanos ante el auge de potencias autoritarias como China, Rusia e India. Bajo el liderazgo de Donald Trump, la Administración estadounidense protagoniza deportaciones masivas sin proceso de garantías, ataques sistemáticos a la independencia judicial y recortes drásticos en su compromiso con la ayuda humanitaria internacional.
HRW denuncia cómo políticas antiinmigrantes vulneran tratados de refugio, mientras se erosiona la libertad de prensa con demandas judiciales selectivas. El aliado americano en la extensión global de los modelos democráticos y de respeto internacional debilita ahora normas multilaterales que sostuvieron el orden post-1945. Europa corre el riesgo de rodar por esa pendiente. En Francia y Alemania, el informe destaca cómo persisten los perfiles raciales en la estructura policial pese a reformas prometidas; Reino Unido pone freno a las protestas climáticas equiparándolas con amenazas terroristas; Italia endurece leyes migratorias externalizando fronteras a Libia, con miles de muertes en rutas mediterráneas.
HRW critica la lentitud en desarrollar políticas de bienestar y la persistencia de la exclusión social en los países más orientales de la Unión Europea. La recesión democrática afecta al 70% de la población mundial: Rusia intensifica la represión interna en paralelo a su militarismo exterior en Ucrania; China aplica y exporta la vigilancia digital y, en conjunto, la migración forzada alcanza los 120 millones de desplazados y el cambio climático agravan las desigualdades.
En sus conclusiones, la organización pone deberes que son un baremo de la concienciación ante el problema. Apela a un impulso coordinado de la UE, Canadá y Brasil para restablecer el multilateralismo. Se impone la obligación de volver a los principios que creíamos asentados: proteger derechos y libertades, igualdad y respeto a la diversidad es lo que consolida las democracias; ignorarlos, es la capitulación ante el autoritarismo que va ganando el pulso.