La comisión que investiga en el Parlamento de Navarra la contratación de obra pública en las cuatro últimas legislaturas avanza con el ritmo más o menos previsto sin que hayan salido a la luz revelaciones que sean motivo de alarma ciudadana. Por la Cámara han desfilado ya todos los miembros de la mesa de contratación para el desdoblamiento de los túneles de Belate y ninguno de ellos ha denunciado injerencias políticas que decantaran hacia un lado la adjudicación, ni irregularidades que comprometan a sus responsables directos.
Han sido ya 25 comparecencias entre letrados, ingenieros, técnicos, redactores del proyecto, la Intervención General, consejero y exconsejero del ramo, exdirector de Obras Públicas y representantes de las empresas adjudicatarias con la excepción Acciona, la más importante de la UTE que trabaja sobre el terreno, de la que no hemos escuchado testimonio debido a su negativa a que comparezca el presidente del Grupo Acciona, José Manuel Entrecanales.
Más allá de esta sonada ausencia, desde el primer día ha quedado de manifiesto que la principal motivación que tiene la derecha en esta comisión no es otra que tratar de desgastar al legítimo Gobierno que preside María Chivite. Por si quedaba alguna duda de esto, se encargó de disiparla este miércoles el portavoz de UPN, Javier Esparza, durante la esperada comparecencia de Santos Cerdán, a quien acusó de haberle “robado dos Gobiernos en Navarra” y haber dado la Alcaldía de Pamplona a EH Bildu. Una afirmación que, además de no venir a cuento del objeto de esta comisión, es de palmaria gravedad, ya que la democracia consiste en alcanzar acuerdos entre diferentes.
Eso es lo que ha sucedido en las dos últimas legislaturas a las que hace referencia la acusación del político regionalista, que sigue ofreciendo síntomas de no haber digerido su larga estancia en la oposición. Y frente a los pactos que han dotado a Navarra de una estabilidad institucional que no tuvieron ninguno de los dos últimos ejecutivos de UPN, la derecha sigue empecinada en su errática estrategia de desviar el foco de la comisión investigadora, al constatar que sus expectativas se van desmontando en la medida que los comparecientes exculpan al Ejecutivo de cualquier injerencia en la adjudicación de la obra más importante de la legislatura.