Niños y niñas disfrazadas, hacinadas en los porches de la plaza junto a sus familias, para no mojarse, desfilar en dos metros cuadrados y poder presenciar las coreografías y disfraces que durante varios días han estado preparando con esmero. Adolescentes sentados dentro de los cajeros, con abrigo y capucha, mirada baja apuntando a las pantallas de los smartphones, sin apenas movimiento ni diálogo. Jóvenes metidos en el chabisque, jugando a la play sentados en los sofás, vapeando o echando algún cigarro mientras toman refrescos, bebidas energéticas o alguna cerveza. Abuelos con los nietos y nietas sentados en los bares, con patatas fritas y chuches encima de la mesa, acompañando “la merienda” con algún batido o refresco mientras les ponen unos vídeos en el móvil para entretenerles.
¿Reflejo generalizado de la sociedad actual? Puede. Pero, en el caso de Estella-Lizarra, también es consecuencia de la actual inacción municipal, con una alcaldía obcecada en paralizar buenas iniciativas desarrolladas para superar los déficits de espacios cubiertos de acceso libre para el ocio activo de la población más joven. Los ejemplos anteriores podrían ser inventados para este escrito, pero no lo son. Son la realidad que vivimos en Estella-Lizarra cuando llueve. Porque no hay alternativa de resguardo y actividad física para las chicas y chicos de la ciudad. Bueno, sí la hay, el frontón Lizarra.
Con un proyecto aprobado de espacio multidisciplinar, cubierto y abierto, al lado de la Casa de la Juventud, fruto de un largo proceso participativo durante 2022 y 2023. Proyecto con partida presupuestaria disponible y obras iniciales de derribo parcial adjudicadas en mayo del 2023 a una empresa y a falta, únicamente, de la firma del contrato por la nueva alcaldesa entrante. Pero no lo ha hecho (aunque todavía puede), y por eso, no me cuesta afirmar públicamente, que los ejemplos anteriores son su total responsabilidad desde el 17 de junio de 2023, fecha en la que tomó posesión de su cargo.
Una infraestructura deportiva cerrada, sin uso y sin propuesta alternativa; una partida presupuestaria de 745.000€ sin utilizar; un barrio necesitado de espacios para el esparcimiento y la socialización; una infancia y juventud sin alternativas de ocio activo a cubierto (y menos mal que la ikastola abre su patio los fines de semana...); una absurda falta de alternativa cubierta para eventos de todo tipo en caso de lluvia... Todo esto es responsabilidad política de la señora alcaldesa, como responsable del área de Urbanismo y como máxima exponente de un equipo de gobierno de UPN, sin capacidad de gestión ni voluntad para atender a las necesidades de toda la ciudadanía. ¿Hasta cuándo seguiremos las familias, la infancia y la juventud sin poder movernos de espacios minúsculos y cerrados cuando llueve? Yo ya empiezo a estar bastante harto, la verdad.
El autor es exalcalde de Estella-Lizarra