Unión del Pueblo Navarro se fundó por discrepancia con la Constitución de 1978. En concreto, con la Disposición Transitoria Cuarta reguladora del mecanismo de incorporación de Navarra a la Comunidad Autónoma Vasca. UPN es un partido constitucionalista con reparos. El Congreso de los Diputados tramitará el jueves próximo la reforma constitucional para que la isla de Formentera elija un senador (hasta ahora compartido con Eivissa/Ibiza). Se exige una mayoría de tres quintos del Pleno (210) para su aprobación, tramitación que continuaría en el Senado.

UPN ha anunciado una enmienda a esa posible reforma constitucional al objeto de derogar la vía de integración de Navarra en la CAV. UPN es foralista e insular. En su día prestó diputados a Coalición Canaria para que pudiera disponer de grupo parlamentario propio y ahora aprovecha la estela de una iniciativa balear. “UPN tiene el deber de culminar un compromiso histórico e irrenunciable con la realidad institucional y la defensa de la identidad propia y diferenciada de Navarra”, manifiesta Cristina Ibarrola. Lo sintetiza: “Navarra no es transitoria; Navarra es permanente”. Reconoce que han dejado pasar tres reformas constitucionales, dos en este siglo (2011 y 2024). Arguye que no afectaban al sistema autonómico.

También se ha dejado pasar el procedimiento contemplado en la Constitución y en el Amejoramiento del Fuero (1982). Cualquier mayoría absoluta podría haberlo activado y sometido a su reglada ratificación ciudadana por referéndum. De no prosperar, habría que esperar un mínimo de cinco años para reproducir la iniciativa. De prosperar, el Parlamento es también el órgano foral competente para la iniciativa de separación (Disposición adicional segunda del Amejoramiento). UPN quiere arrancar de raíz ese derecho constitucional de nuestra Comunidad. Si lo consiguiera, sería coherente que el Amejoramiento fuese sometido a referéndum. Como los Estatutos de Autonomía. Una consulta hurtada.