Por muy anacrónico que resulte, raro es el pleno del Parlamento en el que UPN no habla de ETA y de que Navarra está en venta. No parece que ninguna de estas dos cuestiones estén entre las principales preocupaciones de la ciudadanía. Es más, seguramente para la inmensa mayoría no son en absoluto un motivo de inquietud, pero sí debe serlo para los dirigentes de la formación regionalista, que aluden a ello como si verdaderamente peligrara el actual estatus institucional de la Comunidad Foral.
A falta de otras propuestas más pegadas a la realidad, la Disposición Transitoria Cuarta de la Constitución –esa que permitiría que Navarra decidiera en referéndum si quiere formar una comunidad autónoma con la CAV– ha sido su hilo conductor del mes. Es tal la obsesión de UPN con este asunto que trató de aprovechar que el Congreso de los Diputados tramitaba una iniciativa de modificación de la Carta Magna para que Formentera pueda elegir un senador propio para colar en ese mismo texto una enmienda que suprimiera la Transitoria Cuarta. La treta era tan absurda y fuera de lugar que la Mesa del Congreso decidió este martes, por unanimidad, rechazarla.
Pero como la cabra tira el monte, UPN siguió a la suyo y este jueves llevó al pleno del Parlamento foral una Interpelación sobre política general en materia de régimen institucional y de autogobierno. De nuevo, sacaron a colación la misma matraca en lo que fue otro debate miles de veces debatido sin nada nuevo que aportar. Desde luego, no se puede cuestionar la coherencia de UPN con este asunto, que le trae por la calle de la amargura desde su fundación allá por el año 1979. Y ahí sigue con el reloj parado incluso en un fin de semana como este en el que toca adelantar la hora.