El Gobierno de Chivite anuncia para este miércoles las medidas económicas y fiscales de ayuda para paliar los efectos en empresas y ciudadanos de la guerra iniciada porEEUU e Israel contra Irán. Más vale tarde que nunca, aunque a este paso casi la guerra termina antes de la aprobación de las ayudas. Es indisimulable la dependencia del Gobierno de Chivite del Gobierno de Sánchez y en cada decisión de calado y de trascendencia política prefiere esperar a los pasos que dé Sánchez en Madrid. Es solo una percepción personal, pero creo que esa actitud seguidista en todo y para todo a lo que decida y apruebe Sánchez no es del todo buena para los intereses de Navarra.
Las instituciones navarras tienen competencias y capacidades políticas para poder tomar sus propias decisiones en función de las necesidades de la sociedad navarra sin tener que esperar a nadie ni recibir el visto bueno previo de nadie, aunque es cierto que la bilateralidad entre Navarra y el Estado casi nunca se cumple y se queda como una simple pose política sin eficacia real alguna. O si hay una voluntad real de cumplimiento por parte del Estado, las negociaciones bilaterales se convierten en un interminable camino para lograr algo mínimo. No es nuevo el calvario de las negociaciones con el Estado en cuestiones que afectan al régimen foral de Navarra.
Primero están los problemas políticos Madrid nunca tiene intención de ampliar el autogobierno, y si se superan estos llegan los problemas técnicos, un galimatías burocrático-jurídico que Madrid convierte en un laberinto intransitable y si finalmente se llega a la salida aparecen los problemas económicos. Va pasando el tiempo y se suceden gobiernos del PSOE o del PP, pero siempre se impone la falta de voluntad para que los compromisos tarden en convertirse en hechos. Hay está el lento y largo recorrido del traspaso de Tráfico a la Policía Foral. Y no sólo en temas de calado político. Importantes infraestructuras acumulan décadas de espera. No sólo es una cuestión de autogobierno, es mucho más: el autogobierno es la clave del bienestar social de Navarra. Y es también una cuestión de democracia, que es la otra garantía del bienestar.
Tampoco Navarra acaba de sumar un consenso amplio que mejore su capacidad de presión sobre los gobiernos centrales de Madrid. A Navarra, los intereses partidistas en su pequeño territorio quizá le impiden ver la debilidad negociadora de la parte navarra en su relación bilateral con el Estado. El Amejoramiento no se cumple, la llegada de las transferencias aún pendientes es con cuentagotas o simplemente permanecen en el cajón del olvido. Basta comparar los procesos negociadores y sus resultados con la CAV y la diferencia política es evidente. Una de las inscripciones del Monumento a los Fueros dice: “Juraban nuestros reyes guardar y hacer guardar los fueros sin quebrantamiento alguno, mejorándolos siempre y nunca empeorándolos y que toda transgresión a este juramento sería nula, de ninguna eficacia y valor”. Sin más.