Así lo cantaba el inquebrantable gaucho José Larralde en un celebrado estribillo: Porque tengo razón, que no tengo razón / Que me falta un ojal, que me sobra un botón. Y así lo tarareo yo ahora, con la garganta picada por una ausencia tan súbita como previsible. Así es la Muerte, ese bicho inevitable que parece presumir de puntualidad británica pero jamás llega en el momento adecuado. Si fuera una empresa privada no sacaría ni para afilar la guadaña y tendría que tirar de cortaúñas.

No sé... Tal vez sea mejor así y vale ya de tanto joder.

En todo caso, estoy aún desconcertado por un brusco vacío que hace a mis pensamientos, ya dispersos y enredadores de por sí, revolotear sin sentido como un enjambre de polillas sin talento entre los focos de un concierto heavy, friéndose por última vez y mostrando a la humanidad que un insecto puede ser tan estúpido como una gallina o una oveja cuando se lo propone. Vale: no es un símil afortunado, pero los hay peores. Además me dejé la bolsita de las excusas en el tanatorio y no voy a bajar al súper a comprar otra, porque en los congelados ni tan mal, pero las excusas de la marca blanca son una mierda pinchada en un palo. Comprobado.

Carlos Cuerpo, María Jesús Montero y Arcadi España, respectivamente. A. Perez Meca / Europa Press

Por suerte, escribo esto en los días previos a cristos ensangrentados en sus pasos y turistas crucificados en los tickets de bares y restaurantes, cuando una realidad de suyo mostrenca me ha regalado un jocoso azar, con el obligado cambio de gobierno para Pedro Sánchez tras el adelanto de las elecciones autonómicas en Andalucía y olé, Torre del Oro. Cambio que le ha llevado a teletransportar a María Jesús Montero desde su presidencia y ministerios a la campaña electoral andaluza, por ver de frenar las posibles embestiduras del PP por rutas imperiales y los voxeadores de Abascal.

Y lo que realmente mola es que Montero no ha legado sus carteras a sangre y fuego o a trancas y barrancas, sino a Cuerpo y España. En concreto a Carlos Cuerpo y Arcadi España, ahora ministro de Economía, Comercio y Empresa y vicepresidente primero del Gobierno, y ministro de Hacienda, respectivamente.

Cierto que la derecha podrá afirmar que Sánchez ha hecho de cuerpo con la economía, pero también es verdad que tendrán que controlar los “vivaspaña” en sus arengas si no quieren convertirlas en fárragos plagados de explicaciones y excusas aclaratorias. Y digo más: si yo fuera Arcadi España me plantaría todos los años en el desfile del 12 de octubre para ver cómo todos los arrastrasables del país me dan “vivas” entre escozores y resentimiento. 

Sería un pequeño alivio, ¿eh, madre?

In memoriam Julia.