No creo que sea casual que hace cinco años ya me encontrara con problemas en el mismo bloque. San Jorge es un barrio obrero, pero el edificio había pasado a manos de un fondo buitre cuando vencieron los 20 años de calificación protegida. A partir de ahí, se intentó imponer unas condiciones de alquiler prácticamente imposibles para muchos inquilinos. Vivienda, marginalidad y violencia forman un cóctel especialmente frágil cuando se superponen en un mismo espacio. Los vecinos han conocido muchos incidentes en este bloque. Ayer una mujer murió tras precipitarse desde un tercer piso.
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La policía ha detenido a su expareja por incumplir una orden de alejamiento, mientras se investiga todavía si lo ocurrido fue un accidente o un episodio de violencia. Más allá de los hechos concretos, cuesta no pensar en el contexto en el que se producen este tipo de tragedias. La precariedad en la que viven muchas personas puede hacer que la vivienda deje de ser un refugio y se convierta en un lugar del que no se sabe cómo salir. En algunos casos extremos, incluso quedarse en casa de un agresor puede parecer una alternativa menos inasumible que la calle, especialmente cuando los recursos de apoyo o los pisos tutelados están saturados o no llegan a tiempo.
No sé qué ocurrió exactamente en los instantes previos. No sé qué pudo pasar por la cabeza de esta mujer cuando intentó encadenar prendas de ropa para tratar de alcanzar otro nivel del edificio y no lo consiguió. No sé si fue el MIEDO, la confusión o una mezcla de todo lo que anula la lucidez en una situación límite. No sé si evitó cruzar un pasillo que, en esas condiciones, podía percibirse como una amenaza más. No sé si hubo una discusión (los vecinos oyeron discusiones en el piso) o qué ocurrió exactamente dentro de la vivienda, donde convivían demasiadas personas en un espacio ya de por sí tensionado. Solo sé que en mitad del caos intentó huir. Que lo hizo como se huye cuando el instinto sustituye a cualquier otra forma de pensamiento. Y solo sé, con la crudeza de lo irreversible, que esa huida fue su final.