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Mesa de Redacción

Ana Ibarra Lazkoz

1.500€: nuevo pulso a los cuidados

Fotos de la manifestación de LAB con motivo del 1 de mayoIñaki Porto

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Este 1 de mayo, las calles de Navarra han vibrado con una mezcla de orgullo por las victorias conseguidas y determinación ante los retos pendientes. La jornada ha servido para poner en valor que la movilización social tiene resultados tangibles, siendo el máximo exponente el primer convenio sectorial de residencias de la Comunidad Foral. Este acuerdo histórico, que ha costado seis años de reivindicaciones sindicales y que beneficia a unas 5.000 trabajadoras, supone un hito en la lucha contra la precariedad al establecer un salario mínimo de 1.500 euros y una reducción de la jornada de 123 horas anuales, logrando por fin un marco propio que dignifica los cuidados frente a la insuficiencia de los convenios estatales. Y que servirá de referente para un sector muy precarizado. Sin embargo, el sindicalismo navarro también ha dejado claro que un mejor salario no es suficiente si fallan otras patas. La falta de accesibilidad a la vivienda se señala como el gran hándicap actual: el agujero negro donde quedan atrapados los sueldos de familias y jóvenes aunque también aquí, hay que reconocer, se han dado avances como el control de precios en las zonas tensionadas. Finalmente, este 1-M ha tenido un marcado carácter internacionalista y antibelicista. El clamor contra la guerra imperialista ha sido rotundo, denunciando que el desvío de recursos públicos hacia el gasto militar solo sirve para alimentar conflictos y empobrecer a los pueblos, en lugar de reforzar la sanidad, la educación o el sistema de dependencia.