Napardi se ha puesto gallico. Mantiene sus estatutos (no admisión de socias) ante un requerimiento del Instituto Navarro de Igualdad. La sociedad gastronómica decana de Navarra (la primera cena en su primer local –Mayor nº 35 piso bajo– fue el 18 de marzo de 1953) admite la presencia de mujeres como invitadas a mesa puesta. La asistencia femenina ha sido objeto de condiciones, calendarios, debates y votaciones, incluso secretas, en varios momentos de la historia de la sociedad.
También suscitó controversia interna la designación de la dibujante, pintora, escritora e ilustradora Francis Bartolozzi como Gallico de Oro en 1989, en la cuarta edición de este galardón anual que distingue a “personas de Navarra, o vinculadas a ella, que destaquen de manera sobresaliente en el campo de las artes, las ciencias, el deporte, la cultura o las humanidades”. El primer Gallico fue el actor Alfredo Landa. Otro actor de cuna pamplonesa, Pedro Osinaga, murió en 2017 con la pena de que nunca se lo otorgaron. Cuatro mujeres figuran en la nómina de premiados y una quinta recogió el año pasado el concedido a la Casa de Misericordia. Reacciones municipales: EH-Bildu y Geroa Bai declinarán su asistencia a la comida oficial del Gallico y al refrigerio que Napardi ofrece a la Corporación al paso de la procesión de San Fermín. Si lo ofreciera en la sacristía antes de la Misa, nunca encontraría a los concejales de la izquierda abertzale. Otra reacción: el Consejo Regulador del Queso Idiazabal renunció a Napardi como sede de la presentación del primer queso de esta temporada.
El rechazo a la modificación de los estatutos hacia una norma igualitaria quizá sea un empecinamiento anacrónico, pero respetable si no afecta a beneficios públicos sociales o económicos. Con la mentalidad de hoy, esa discriminación activa y reglada no resulta popular. Sin embargo, en mesas mixtas de cuadrilla, se observa cierta tendencia al agrupamiento por sexos. Costumbrismo local.