El Gobierno de Navarra ha decidido incentivar la compra de coches eléctricos fabricados en Europa con ayudas que pueden llegar hasta los 5.500 euros, a las que se añaden importantes deducciones fiscales. Responde a una estrategia clara de apoyar una industria que se quiere mantener y reforzar. Al mismo tiempo, el grupo alemán Volkswagen está moviendo ficha en su planta de Landaben con la nueva generación de eléctricos pequeños y asequibles.
Modelos como el Skoda Epiq (se empezará a fabricar a partir de junio) o el futuro ID Cross (a finales de año) son más que vehículos no contaminantes, representan proyectos industriales que traerán entre 500 y 1.000 empleos directos, y otros 1.500 más en la industria auxiliar navarra. Es decir, actividad económica real, estable y ligada al territorio. Europa está inyectando fondos a través de los PERTE, con la condición de que se destinen a proyectos verdes y digitales. Y el coche eléctrico se ha convertido en uno de los grandes beneficiarios de esa estrategia. Navarra a través del Estado está captando una parte importante de esas inversiones. Con este escenario, reducir el debate a “coches chinos más baratos frente a coches europeos más caros” es quedarse corto. El precio es importante, sí, pero no es lo único a tener en cuenta. Comprar un coche fabricado en Europa significa también mantener empleo industrial aquí, sostener una red de proveedores, aprovechar ayudas públicas que devuelven parte de ese dinero al territorio y consolidar una industria que Navarra lleva décadas construyendo. Vayan reservando catálogo.