Hay un consenso cada vez más amplio: hacen falta más viviendas. También en Navarra. Pero el debate no puede reducirse únicamente a cuántas se construyen, sino también a qué modelo de ciudad y de sociedad queremos construir. El sociólogo Jesús Oliva recuerda que el problema actual tiene raíces profundas. A partir de los años ochenta, la vivienda fue adquiriendo cada vez más peso como activo financiero, mientras la responsabilidad del bienestar se desplazaba progresivamente del Estado al individuo.
Después llegó la crisis de 2008, que frenó la construcción durante años mientras la población y la actividad económica seguían creciendo. El resultado es la falta de vivienda que hoy sufrimos. Las consecuencias son especialmente visibles entre los jóvenes. Como resume Oliva, “si eres joven, tienes un sueldo y quieres independizarte, pasarás directo a la pobreza”.
Una afirmación que refleja la creciente dificultad para acceder a una vivienda incluso contando con empleo y que ayuda a explicar el retraso en la emancipación y en otros proyectos vitales. La realidad es que hay que construir. Más aún cuando no contamos con un parque público o asequible de alquiler comparable al de otros países europeos y seguimos siendo una sociedad mayoritariamente propietaria. Sin embargo, la vivienda no es solo una cuestión económica.
También tiene una dimensión social y medioambiental. Algunas experiencias europeas apuntan posibles caminos. Desde la construcción en altura con espacios verdes integrados en azoteas y cubiertas hasta proyectos de renaturalización urbana para combatir el calor extremo, como la transformación de patios escolares o la creación de nuevas zonas verdes. París, por ejemplo, ha impulsado algunas de estas medidas aprovechando el impulso de los Juegos Olímpicos.
La reflexión enlaza además con otro debate abierto en Navarra: garantizar que los servicios básicos estén cerca de donde vive la gente. En esta línea, el estudio La Comarca de los 30 Minutos plantea una mayor cooperación entre municipios para facilitar el acceso a servicios esenciales sin necesidad de realizar grandes desplazamientos.