Mayores en el limbo de los justos
Considerando el limbo, terreno de nadie, así es como me siento con 77 años y con buena o muy buena autonomía.
Fue muy difícil y dolorosa tomar la decisión de solicitar plaza en una residencia de ancianos en el ámbito rural por múltiples razones, que podrían caber en una novela, o mejor aún, en un cuento didáctico.
Estoy siguiendo con preocupación, aunque no con sorpresa, las dificultades y posible cierre que atraviesan varias residencias como Erro, Betelu, Sangüesa, Ochagavía... Algunas privadas y otras municipales con gestión privada.
Antes de tomar esa decisión de ingreso en residencia, barajé varios recursos para personas mayores, como:
1- Atención a domicilio, que rechacé porque resido alquilada en ciudad y me identifico con el medio rural.
2- Apartamentos tutelados, los motivos del rechazo son, entre otros, similares al anterior.
3- Proyectos de cooperativas de personas mayores, soy demasiado mayor para embarcarme en estos proyectos y, hasta donde yo conozco, también requiere una inversión económica considerable.
4- Residencias de personas mayores. Ahí es donde decido, pero la lista de espera de personas dependientes en el medio rural parece ser enorme, por lo que entro en esa otra lista de espera, que denomino limbo de los justos, porque justicia es atender a los que más lo necesitan (dependientes y grandes dependientes), pero igual de reivindicativa es la justicia para las persona autónomas que, por lo que veo, ¿pasamos a la injusta espera de tener plaza una vez que perdemos esa autonomía mental y física que tenemos hoy día?
Creo que sobra la llamada de atención al Gobierno de Navarra para que de una vez se coordine con municipios, Mancomunidades y colectivos de personas mayores y resuelva las necesidades reales y dignas de la población envejecida de Navarra y, en toda la geografía navarra y, con recursos públicos fruto de los impuestos.