En la educación, es fundamental enseñar el papel que tiene el espacio de cada cual, para hacer respetar el tuyo y para que tú respetes el de los demás. El error que cometen algunos padres es dejar que los hijos vulneren esa norma no escrita, incluso como haciéndoles gracia que un personaje tan pequeño sea capaz de asaltar su castillo, ¡ja ja ja! Se empieza por ahí y se termina (salvando las distancias) como Trump, invadiendo Venezuela, hundiendo lanchas y barcos con cualquier excusa, iniciando guerras ilegales sin consultar con sus aliados para pedirles (exigirles) después, cuando ya no hay remedio, que se impliquen en cubrirle las espaldas.
Pero dónde ha quedado la capacidad de dialogar antes de tomar decisiones que van a costar miles de vidas de inocentes. Proponer, escuchar, analizar, argumentar, volver a escuchar, volver a analizar… ¿No es más acorde con la naturaleza humana emplear el tiempo que haga falta en estos procesos que destinar un minuto a bombardear colegios de niñas inocentes? Tanta inteligencia artificial y tanta hostia para qué. No hemos avanzado nada. Aún habrá quien le ría las gracias a Trump (como al crío), mientras Israel continúa con sus genocidios. Somos idiotas.