Fellatio
uno de los vídeos más celebrados de la semana muestra a un conocido periodista en el Bernabéu imitando una felación, dedicada a los barcelonistas, y culminando la faena con varios “¡viva España!”. La imagen ha atraído a miles de curiosos, miles de me gusta y miles de comentarios laudatorios hacia el botarate y denigratorios para los aludidos. Dado que el mismo sujeto ha repetido antes el doble gesto, manual y bucal, dirigiéndose a los franceses, los de Podemos y los gibraltareños, cabe hablar ya de una obsesión felatoria.
Debemos tener cuidado con ciertas aficiones. El presidente francés, que otra cosa iba a ser, Felix Faure murió mientras su amante le andaba por ahí abajo. Ese mal fario provocó que ella fuera apodada la pompe funèbre, que vale tanto para enterradora como para mamada funeral, si se admite la traducción. En una biografía de V.S. Naipaul leí que Eva Perón era una campeona en el arte que hoy citamos, lo cual contribuyó a humanizarme al personaje y bajó a tierra al gremio político. El hecho es que no acabo de entender esa manía de considerar un castigo lo de hacerle un helado al prójimo. Pues algunos, como ese periodista, te mandan a limpiar sable -¡a chuparla!- como si fueras a picar piedra. Digo yo que no será para tanto.
Tampoco entiendo ese afán por querer mantener a quien se odia, en este caso a los catalanes, en un hogar común. Y lo que menos entiendo, brother, es esa milonga tuerta de que el nacionalismo español no existe. Cuando mete gol Toquero yo no grito “¡viva Honduras!”. Ni me marco una succión mímica, patética y patriótica. En Chile hay quien al sexo oral le llama conferencia de prensa. Por comentarlo.