Preferente
El diseño de interiores es la estética de la ideología. Bildu arrinconó las banderas oficiales y el retrato del rey Felipe VI en una esquina al fondo del salón de plenos de la Casa Consistorial pamplonesa. A espaldas de los asientos del público y con la visión entorpecida si la hoja derecha de la puerta de acceso está abierta. Un sitio discreto, casi clandestino. La legislación ordena un lugar preferente, visible y de honor en el interior de los edificios públicos. La Abogacía del Estado interpuso demanda y un juez insta a su colocación en un “lugar preferente”. La sentencia va a ser recurrida. El Ayuntamiento alega razones de “comodidad y ornato” y defiende la autonomía municipal en materia de decoración y ornamentación. Una simbiosis de soberanía decorativa y política. Ninguna norma legal precisa y concreta el concepto de “lugar preferente”, por lo que el análisis de la ubicación es necesariamente subjetivo. En el fondo, un enredo semántico: “preferente” supone superioridad y “preferir” equivale a dar preferencia. Así que el equipo de gobierno ha colocado los símbolos obligatorios en su lugar preferido o “preferente”. La ironía decora la discordia. Traslado de símbolos obligatorios y retirada de elementos discrecionales: el escudo de armas de los Borbones y retratos de monarcas de zaguán y escalera noble (Nostálgicos: visualizar visita virtual en web municipal). Antes, las banderas oficiales estaban en la presidencia del salón de plenos, donde luce una vidriera del Privilegio de la Unión. El retrato del monarca colgaba en una pared lateral frente a la puerta de acceso. El ilustrado Asiron -doctor en Historia del Arte- ha querido poner banderas y foto en su campo visual directo. Que la monarquía y la enseña española sean el horizonte de un alcalde republicano e independentista vasco tendría que ser motivo de encomio. De medalla, con corona y distintivo rojigualda. Se la impondrá el ministro Fernández. Al Alba. Con Carmen.