La gracia era lo contrario

11.12.2020 | 00:19
La gracia era lo contrario

El otro día se hizo eso que ahora se llama viral –puta palabra de moda en 2020– una pregunta de un ciudadano a la Policía Foral y la posterior respuesta de esta en una red social. Preguntaba el ciudadano a ver si podía salir de casa a comprar condones, ya que eran las 12 menos cuarto de la noche –pasado el toque de queda–, estaba en casa con su pareja y no tenían condones. La Policía Foral contestó: Hola, no siendo causa de fuerza mayor tendréis que utilizar otras técnicas para el disfrute, si lo cuentas así en un posible control te auguramos una receta y no precisamente de anticonceptivo. La respuesta tuvo mucho como digo eco y la gracia se les rió a los forales. Bueno: un preservativo es un producto sanitario calificado como tal de manera oficial y, como tal, cumple una función sanitaria, que no solo es anticonceptiva sino que también, por si a estas alturas no se sabe, es preventiva para impedir la transmisión de enfermedades de transmisión sexual, de las cuales hay una lista extensísima que no hace falta enumerar pero que podríamos comenzar con el VIH –25 años menos de esperanza de vida para quien lo contrae–, la gonorrea, la sífilis, la clamidia, etc, etc, etc. No hace casi ni una semana que se celebró el Día Mundial frente al Sida-VIH y estos datos andan por ahí: hay mucho contagio aún y la cosa no está para bromitas, sobre todo si te toca. Por tanto, que desde una cuenta oficial se traslade una respuesta de este calibre exhortando al ciudadano a que se lo monte de otra manera –¿sexo tántrico?– o que espere –el sexo es una necesidad humana tan respetable y natural como otra cualquiera– sin mostrar el más mínimo entendimiento de que bastante restrictivo es todo ya como para acogotar más al personal es, cuando menos, deprimente. Coño, dile al chaval que sí, que salga a por condones y que se desfonden vivos, joder. Un poco de alegría y cooperación.

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