Editorial

Hay vida en las zonas rurales

16.02.2020 | 01:12

Una de las claves contra la despoblación es fijar la población que ya existe en los pueblos, con medidas concretas que afecten al empleo, la vivienda, el ocio y las comunicaciones para garantizar la igualdad territorial

H ace apenas un mes el Gobierno de Navarra presentó el Diagnóstico de las desigualdades territoriales en Navarra: retos y propuestas, en el que se incluían líneas de acción para impulsar proyectos de innovación social con los que combatir la despoblación, uno de los retos a los que se enfrenta la sociedad actual y un problema generalizado que debe abordarse de manera global para frenar esta tendencia antes de que sea irreversible. La pérdida de población en muchas zonas rurales de Navarra, especialmente en el Pirineo, exige ya medidas concretas, pasar de los planes a los hechos y activar todos los recursos disponibles para fijar población y garantizar la vida en igualdad de derechos en las zonas rurales. Pero la Administración es lenta y las acciones concretas no acaban de llegar y los pueblos se van vaciando, a veces influenciados por las propias dinámicas de las ciudades. En Navarra la despoblación no afecta por igual a todo su territorio. Hay que tener en cuenta cómo se distribuye actualmente la población, muy concentrada en la Comarca de Pamplona, con 211 municipios, de un total de 272, en los que residen menos de 2.000 habitantes. Cuando se habla de despoblación no se debería hacer solo referencia a los pueblos que han ido perdiendo habitantes, algunos incluso hasta desaparecer en épocas pasadas, sino que es preciso abordarla como un conjunto de fenómenos que afectan tanto a la estructura de la población como a la gestión de los recursos propios de amplias áreas geográficas y al medio ambiente. Lo que es un hecho es que en los últimos 20 años al menos 65 municipios han perdido entre el 20 y el 50% de su población. El empleo y la falta de vivienda son unas de las razones, pero no las únicas, ya que en zonas en las que no hay desempleo también los pueblos se están vaciando. El ocio, las relaciones sociales, las nuevas formas de vida por la transformación digital, las comunicaciones, también pesan y mucho en la balanza de quienes deciden dejar la vida rural para asentarse en la ciudad. Porque en el fondo de lo que se trata es de una decisión de vida, la que toman quienes sí apuestan por la vida en los pueblos, una opción que debería apoyarse desde la Administración con recursos públicos para garantizar a esas personas los mismos derechos que al resto. DIARIO DE NOTICIAS se ha acercado a cuatro de los pueblos que más habitantes han perdido, pueblos con vida y con personas comprometidas con su entorno. Es allí donde hay que poner el foco, porque la mejor herramienta contra la despoblación es fijar la población que ya existe.