Editorial

Navarra continúa en riesgo alto

12.12.2020 | 01:20

Las duras restricciones y el esfuerzo colectivo han sido claves para mejorar la situación sanitaria y permitir una progresiva flexibilización de las medidas y hay que ir despacio, pese a las consecuencias económicas en algunos sectores

Navarra sigue estando en riesgo alto por covid en atención a los indicadores que maneja el Departamento de Salud del Gobierno de Navarra y que siguen los fijados por el Ministerio de Sanidad, con una incidencia acumulada que, aunque en línea claramente descendente, sigue elevada con 188 casos por 100.000 habitantes y con un número de positivos que al día que ayer de nuevo superó el centenar. Esa situación de riesgo alto, que mejora sin duda la de riesgo muy alto en la que la Comunidad foral se encontraba hace un mes, unida a la proximidad de unas fechas tradicionalmente de encuentros y celebraciones sociales y familiares hace que no se pueda bajar la guardia y motiva que todos los pasos hacia adelante que se van dando, así como el levantamiento progresivo de las restricciones, se hagan con la máxima cautela posible para evitar un retroceso que pudiera derivar en una tercera ola después de las navidades. Y esa lenta recuperación sanitaria se traduce también en una lenta recuperación económica y social que exige un difícil equilibrio que hay que manejar en el corto y en el medio plazo. El director general de Salud del Gobierno de Navarra, Carlos Artundo defendía ayer, ante las duras criticas del sector de la hostelería navarro por el aforo con el que podrán abrir la próxima semana, que las medidas restrictivas para bares y restaurantes no son "arbitrarias", sino que se basan en los criterios objetivos establecidos en esa hoja de ruta para la desescalada que sitúa a Navarra en riesgo alto. Una situación todavía de alerta después semanas con duras restricciones en varios sectores, no solo la hostelería a pesar de ser éste uno de los más afectados y que más está cuestionando las decisiones adoptadas, también la cultura, el comercio, el deporte, la educación y el ocio en general de están viendo afectados. A medida que mejoran los datos todos los implicados reclaman mejoras en sus respectivos campos, y eso exige una gestión de la pandemia integral, que abarque todas sus vertientes, poniendo siempre por delante el interés general y la salud. Con la vacuna ya prevista para principios de año, no queda más que seguir apelando a la responsabilidad individual y colectiva para frenar la pandemia, respetando las restricciones de movilidad y aforos y tratando de minimizar los riesgos. La única apuesta económica a día de hoy pasa por lograr una situación sanitaria estable.

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