Editorial

Fondos y formas

04.08.2021 | 01:00
La ministra de Hacienda y Función Pública, María Jesús Montero

La decisión de que las autonomías gestionen de forma directa más de la mitad de las ayudas europeas para la recuperación y los principios generales acordados el lunes van en la buena dirección

la reunión de la Conferencia Sectorial del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia que tuvo lugar el lunes entre el Gobierno español, representado por la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y los consejeros de las autonomías con el objetivo de coordinar la aplicación de los fondos europeos Next Generation tuvo aspectos de indudable interés para Navarra de cara a su ambicioso proyecto de recuperación económica tras la pandemia, aunque sigue habiendo inconcreciones, nebulosas e interrogantes por despejar. No cabe duda de que la próxima llegada de los fondos europeos –cuantificados en alrededor de 19.000 millones de euros– va a ser trascendental dentro del proceso de recuperación de la crisis provocada por el covid-19. En los últimos días ha habido señales que indican un cambio de actitud en el Gobierno español respecto al reparto, gestión y control de esos fondos. El anuncio del presidente, Pedro Sánchez, de que las autonomías gestionarán el 55% de este importe va en la buena línea frente a sus primeras intenciones, radicalmente centralistas. En varias ocasiones, Europa ha advertido al Ejecutivo español y a los de otros estados miembros de que deben olvidar la centralización de las inversiones prioritarias para las ayudas Next Gerenation y, por el contrario, apuesten por una "auténtica colaboración y codecisión" de las comunidades y regiones a la hora de concretar los proyectos. En este sentido, la conferencia sectorial se concibe como un órgano coordinador, pero no decisorio para los criterios y el reparto de las ayudas, que tienen su vía negociadora. En la reunión del lunes, la consejera Elma Saiz incidió en la necesidad de concretar, por parte de las diferentes conferencias sectoriales habilitadas, la definición de los hitos y objetivos necesarios para que el plan sea un éxito. De momento, Navarra tiene garantizada la gestión directa de 148 millones, pero aspira a conseguir que esta cifra crezca de manera exponencial. Asimismo, Navarra podrá articular sus propios proyectos estratégicos territoriales (PERTE) que, contra el criterio inicial de Madrid, no podrán fraccionarse bajo la acción de los diversos ministerios. Quedan, obviamente, cuestiones a definir, concretar y precisar en el diseño de los programas, en el reparto de las ayudas y en en su seguimiento y control, a la espera de que los acuerdos faciliten la llegada de los fondos desde Bruselas.

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