La cabra neoliberal siempre tira al monte de los recortes

22.05.2020 | 20:00

Tras dos años de negociación y movilización con el gobierno del cambio en Nafarroa se logró revertir
parte de los recortes salvajes impuestos a la Educación Pública por el último gobierno de UPN, en
coalición con el PSN, y se consiguió firmar, en 2018, el Pacto para la Mejora de la Enseñanza Pública de
Navarra. Todos los partidos que integran el actual Gobierno de Navarra se comprometieron con el
cumplimiento del pacto, y también suscribieron un acuerdo programático de gobierno, que incluía una
inversión del 5% del PIB en Educación y luchar contra la segregación escolar, entre otros aspectos de
mejora de la educación pública.

Ese camino de mejora en la reversión de los recortes se truncó a finales del 2019, cuando el Gobierno de
Navarra decidió no incluir en los presupuestos de 2020 recursos suficientes para el desarrollo del pacto.
Así mismo, en mayo es cuando se confeccionan las plantillas para el curso siguiente y este es el
momento en que el profesorado comprueba las consecuencias negativas que va a tener en sus centros y
en su labor docente la ausencia de reducciones por edad con 57 y 60 años, y la falta de compensación de
las horas de dirección en los centros de Infantil y Primaria. Estas plantillas se verán todavía más
mermadas al recortarse horas de las especialidades de Audición y Lenguaje, Pedagogía Terapéutica y
Orientación.

Por si fuera poco, desde que se inició el estado de alarma las sustituciones se han reducido
drásticamente, por supuestos problemas técnicos, con lo que se puede incrementar la carga lectiva del
resto de docentes hasta un 35%, haciendo caso omiso del aumento del horario de trabajo que ya había
sufrido la mayor parte del profesorado con la educación a distancia y las dificultades que conlleva aunar
el teletrabajo con la atención de familiares dependientes. Además, cientos de docentes cuya única fuente
de ingresos consiste en realizar sustituciones se han quedado en el paro y sin posibilidad de cobrar en
verano.

Pero lo verdaderamente grave sucederá el próximo curso. Se nos dice que, como máximo, asistirán 15
alumnos por aula, pero no se dispondrá de espacios alternativos y, de momento, solo hay 2 millones de
euros para contrataciones de refuerzo. Así, en la mayor parte de grupos, el alumnado acudiría al centro
la mitad del tiempo lectivo, dividido en dos subgrupos. Ello obligaría al profesorado a una doble jornada
de trabajo, la presencial y la telemática, y dificultaría enormemente la conciliación familiar.
Si existe voluntad política, pueden buscarse espacios alternativos en colaboración con Ayuntamientos y
otras instituciones, y estos se podrían acondicionar en los meses que faltan hasta septiembre. Por otra
parte, resulta imprescindible la contración de más profesorado, a través de un sistema de gestión
integrada, para reducir las ratios. También, es vital el desarrollo de una plataforma educativa telemática
pública que asegure la equidad y evite el negocio de extracción de datos y el capitalismo de vigilancia de
las grandes multinacionales tecnológicas que, por cierto, no pagan ningún impuesto en Navarra.
Además, es posible generar más recursos para invertir en la educación pública, reclamando a los bancos
la deuda ilegítima y los peajes en la sombra, luchando contra el fraude fiscal, cobrando las deudas a los
grandes morosos, paralizando las infraestructuras faraónicas ecocidas e inútiles, negándose a pagar los
gastos militares y la deuda pública del estado e implementando una fiscalidad justa que recaude mucho
más al capital.

El Gobierno de Navarra debe elegir entre el cumplimiento del pacto educativo y el aumento de la
inversión en la escuela pública o seguir el camino de los recortes que el PSN compartió con PP y UPN en
la legislatura presidida por Barcina; pero mucho nos tememos que la cabra neoliberal siempre tira al
monte de los recortes. Por eso resulta esencial que toda la comunidad educativa reivindique el
cumplimiento del pacto y se movilice por la consecución de las medidas necesarias para acometer un
curso 2020-21 presencial, con garantías sanitarias y sin brechas de ningún tipo.

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