Yo no voté para esto

09.02.2020 | 14:12

Cuando, en el año 2007, el PSOE de Ferraz impuso su criterio sobre el de la mayoría de la dirección, la militancia y el electorado del PSN, y rechazó un acuerdo de Gobierno con Nafarroa Bai, uno de los carteles exhibidos en las protestas ante el Parlamento fue un escueto Yo no voté para esto. Era la expresión de un desengaño, el grito al cielo de quienes querían que la Navarra de los quesitos cambiase de una vez y para siempre.

En 2015, ese cambio logró producirse. Por primera vez? y para siempre. Porque el gobierno cuatripartito de estos cuatro años no es una anécdota. Porque ha supuesto una manera diametralmente diferente de ver Navarra, de afrontar Navarra, de hacer política. Con dificultades, de acuerdo; con errores, desde luego. Pero? diferente. Por primera vez se llegó a un acuerdo programático con medidas de gobierno, y que incluía también mecanismos para gestionar las diferencias entre los cuatro partidos. Un ejercicio de ingeniería política de primer orden, que podía ser modelo para el futuro tanto en nuestra comunidad foral como en el resto del Estado. Porque Navarra ha sido pionera en muchas cosas: también en la fragmentación del arco parlamentario, que llegó al Congreso de los Diputados cuando aquí ya llevábamos muchos años necesitando buscar los acuerdos.

Navarra es plural y diversa. Y esta frase, que suena a eslogan turístico, es clave para nuestra sociología y nuestra política. Porque Navarra no es uniforme, ni siquiera es claramente mayoritaria en ninguna de las diferentes maneras de ser navarro que pueden existir. Y no hay ninguna más normal o menos normal. No hay ninguna que sea más navarra o menos navarra. Todas son parte de nuestra sociedad. Todos convivimos y queremos convivir.

En las elecciones del pasado mes de mayo, una coalición de tres partidos de centroderecha (UPN, Ciudadanos y Partido Popular) ha sido la fuerza más votada (127.000 votos), y la que más escaños ha obtenido (20). Eso es así, pero? no nos engañemos: los 3 partidos suman poco más de un tercio del electorado. Y lo hacen incluyendo votos que en las cercanas o simultáneas generales y europeas han ido a parar a Vox, pero que en las forales han optado por su voto útil: Na+. En conjunto, los partidos que, desde Navarra, fueron a la manifestación de Colón (UPN, Ciudadanos, PP y Vox) han obtenido? 131.000 votos y 20 escaños. Un tercio, insistimos.

UPN, PP y Ciudadanos -que han arrastrado, además, para su marca común, parte del voto de Vox- caen ahora en la tentación de empezar a hablar de posibles pactos de perdedores. Obvian que lo más sólido que les unía a ellos en Navarra Suma era la intención de echar a Pedro Sánchez de la Moncloa y a Uxue Barkos del Palacio de Navarra. Y mienten cuando dicen que han "ganado" al cuatripartito que ha apoyado, estos últimos cuatro años, al Gobierno foral. Es falso. Los 127.346 votos de Navarra Suma se quedan lejos de los 137.900 que suman Geroa Bai, Bildu, Podemos e Izquierda-Ezkerra. No los alcanzan ni sumando a Vox.

Es más: los tres partidos que componen Navarra Suma han obtenido 20 escaños con sus 127.000 votos; 20 escaños que igualan dos fuerzas como son el PSN y Geroa Bai, con 131.000 votos. Dos partidos que, sí, tienen semejanzas notables y diferencias importantes; igual que los otros tres que se han unido en coalición, por sus semejanzas notables y pese a sus diferencias también importantes. Unidos para sacar rédito a un sistema electoral que premia la unión y castiga la pluralidad.

De hecho, y ante una Navarra Suma que es una simple unión de partidos y que ha ido aislándose del resto (es decir, de dos tercios del electorado), el resto de fuerzas suman 30 escaños. ¿Por qué ahora se empeñan la derecha, el centro derecha y sus coros mediáticos en cortar puentes entre otros? Es, simplemente, miedo. Miedo a la pluralidad de Navarra. Miedo a que se explicite que, en efecto, en 2015 la situación cambió para siempre.

Quienes nos sentimos parte de esa Navarra plural, hoy, como en 2007, y como tantas otras veces, vemos presiones y juicios desde fuera por parte de quienes poco saben de nuestra tierra y apenas manejan cuatro tópicos y juicios interesados. Esas presiones tratan de convertir en normalidad el que el PSN sea el único partido socialista que no parezca tener derecho a mandar a la oposición a la derecha. Ese Navarra, cuestión de Estado es lo que sufrieron los socialistas navarros hace 12 años, lo que les llevó a una penosa travesía en el desierto electoral que hemos pagado toda la ciudadanía.

Esa Navarra, que es plural, requiere hoy de altura de miras, generosidad por todas las partes y acuerdos amplios similares al firmado en 2015. Y tienen que hacerse aquí, en Navarra, donde sí conocemos cómo somos, qué somos, qué queremos ser y a qué convivencia aspiramos. No podemos esperar a los dictados de intereses mediáticos y políticos, de grupos de presión, de cavernas como las de siempre.

Por eso, los abajo firmantes -con diferentes sensibilidades políticas, pero una misma sensibilidad por la política de Navarra- queremos mostrar, con este escrito, nuestro apoyo más rotundo a que se inicie un diálogo multipartito para buscar una Navarra de progreso y convivencia. Un diálogo de verdad, sin líneas rojas, sin exclusiones, sin vetos, y movido por la búsqueda real de una política plural y de respeto entre diferentes. Es nuestra manera de plasmar -ahora que se empiezan a ver movimientos extraños, trapaceros e indignantes- que aquel yo no voté para esto de 2007 sigue más vivo que nunca.

Firman este escrito: Pello Salaburu Etxeberria, Irene Lapuerta Méndez, Javier Barinaga Adrián, Virginia Aleman Arrastio, Javier Álvarez Montero, Eneko Abal Pastor, Ramón Hortelano Bermejo, Joseba Orduña Navarro, Francisco Lozano Rivera, Juan Luis Ripero Urra, Mikel Armendariz Barnechea