La Can 1930, edificio 'propio' para oficinas

16.03.2021 | 00:57
La Can 1930, edificio 'propio' para oficinas

Ha pasado casi una década desde su fundación en 1921, anualmente se siguen obteniendo beneficios con los que se nutren las reservas y los donativos; el préstamo recibido de la Excma. Diputación está amortizado, así pues todo indica la conveniencia de erigir un edificio propio en el cual se materialicen parte de las Reservas, y que de paso que alberga las oficinas centrales, tenga habitaciones (así se les llamaban a los pisos) para ceder en alquiler. Así el Consejo de la Caja, en la sesión de 6-VIII-1930 decide: "Que la Comisión Permanente estudie el traslado de las oficinas a un edificio propio de la Caja dejando siempre en la Diputación una oficina que indique el carácter eminentemente provincial y navarro de nuestra institución".

Tras diversos tanteos con el Sr. Errandonea, propietario del solar donde se ubicaba la Casa de Socorro, y con Antonio Doria para adquirir parte de su edificio, sin que se llegasen a acuerdos definitivos, y según vemos en el acta del Consejo celebrado el día 10-II-1931 (hace ya 90 años): "La Excma. Diputación, en sesión celebrada el 9-2-1931, acordó ceder un solar, contiguo a su Palacio, de unos 700 ó 800 m2 a la Caja a fin de que ésta construya allí un edificio para sus oficinas. Cesión que se establece con algunas restricciones de venta y otras que constan en dicho acuerdo. A la vista de dicho acuerdo de la Excma. Diputación se insta a la Comisión de Gerencia para que acelere la construcción del referido edificio." Se trataba del solar donde hoy se ubica la Hacienda Foral.

El 8-IV-1931 la Comisión de Gerencia "acuerda que el director, acompañado de los Srs. Badarán y Larrache, visite a los PP Redentoristas para gestionar la cesión del trozo de terreno que necesita la Caja de Ahorros". Y el 18 de mayo, "ante la crisis de trabajo se acuerda acelerar las obras del nuevo edificio y entregar al Ayuntamiento un donativo de 5.000 Ptas". Está claro que tanto la Caja como el Ayuntamiento ejercían funciones de política económica. El 26 de junio: "Una vez estudiados los informes presentados por el arquitecto Sr. Yarnoz respecto a las proposiciones presentadas por los contratistas: Martinicorena, Eguinoa Hnos. y Erroz y S. Martín, ya que Huarte y Malumbres desistieron de la presentación de plicas por no sentirse en plano de igualdad ambas partes contratantes, acuerdan otorgar la obra a construir en el solar cedido al efecto por la Excma. Diputación, a Erroz y San Martín, en 1.516.022,85 Ptas.". El 22 de septiembre de 1932, tras haber solventado eclécticamente el asunto de la calefacción tal y como vimos en el segundo artículo respecto a la basconidad de la Caja, "Se acuerda renunciar a la instalación de un carillón en el reloj del nuevo edificio por su elevado precio y adquirir un buen reloj eléctrico de la casa Siemens en un presupuesto aproximado de 16 a 18 mil pesetas. Y se acuerda abrir concurso entre ebanistas de la ciudad para que confeccionen los muebles del nuevo edificio diseñados por el arquitecto Sr. Yarnoz". La omnipresente austeridad y las multifunciones de los arquitectos de antaño se ponen de manifiesto, así como la celeridad de las obras, pues el 3 de noviembre del 32 "Se acuerda fijar los alquileres de las habitaciones del nuevo edificio en 325 Ptas. mensuales más 100 de calefacción, y 175 Ptas. mensuales de alquiler los áticos. Así mismo se acuerda conceder gratuitamente habitación en el piso principal derecha al Sr. director-gerente de la Caja. El principal izquierda se destina a Salón de Consejos de la Caja y habitaciones para los señores diputados". ¡Cómo cambian las cosas!: Los señores diputados compartían piso cuando venían a la capital y en los áticos, que eran más baratos, se habilitaron luego para vivienda de los presidentes forales.

En diciembre del 32 se ultiman los preparativos de la inauguración y se toman los siguientes acuerdos: "El Sr. director da cuenta de que desde que empezaron las obras de construcción de la nueva casa social ha prestado servicio en ellas, dedicándose especialmente a las instalaciones de calefacción y electricidad, un joven llamado Francisco Nausía, cuyas excelentes condiciones de laboriosidad y honradez han podido comprobarse; y por lo mismo y teniendo en cuenta que es necesario nombrar un ordenanza que se ocupe de modo preferente de atender las citadas instalaciones, propone que sea nombrado el citado muchacho. Se acuerda nombrarlo por un año provisionalmente".

"El Sr. director da cuenta del estado de las obras del nuevo edificio social y propone que la inauguración de las oficinas se verifique el próximo día primero de enero, pues conviene aprovechar la circunstancia de que la mayor parte de los imponentes de la Caja pasan por ésta durante dicho mes para hacer el asiento de intereses en las libretas, a fin de que la nueva instalación sea rápidamente conocida. Propone así mismo que para solemnizar tal inauguración conceda la Caja libretas ordinarias de ahorro con una imposición inicial en cada una de ellas de 100 Ptas. a cada uno de los niños o niñas nacidas en Navarra el día 1º de enero y que se sufrague comidas extraordinarias a los asilados en la Casa de Misericordia, a los presos y a los ancianos acogidos por las Hermanitas de los Pobres, así como también la comida que se dé en las cantinas escolares. Se aprueban la propuestas y se encarga a la Dirección que ultime los detalles."

Por último queda reflejar aquí algo muy importante, que el 16 de febrero de 1933: "Se acuerda pagar la última liquidación del nuevo edificio a los Srs. Erroz y San Martín, que con las pagadas los días 22-10 y 17-12 de 1931 y las de 16-1/10-3/21/4/14-6/21-7/8-9/25-10 asciende al total de 1.684.047 Ptas.". Es decir, "un 11,08% de desviación sobre lo presupuestado". Nada que ver con la Autovía del Camino, que hacerla le hubiera costado a las arcas públicas unos 400 M€ mientras que el canon hasta 2034 supondrá unos 1.200 M€ ¡¡Qué dispendio!! ¡¡Qué vergüenza!!

Hace cien años la sanidad sólo era privada, y, como vimos en el primer artículo sobre médicos, los porcentajes eran parecidos a los de la autovía. Ahora que la sanidad es pública todos sabemos que no te van a vender una operación o un tratamiento que no necesitas. ¡Apostemos por la banca pública para financiar las infraestructuras que soportarán la vida de nuestros descendientes! ¡Firmen conmigo por la refundación de la CAN! En: https://www.change.org/refundarLaCAN ¡Gracias, muchas gracias!

El autor es promotor de la refundación de la Can, notario jubilado y nieto del director gerente de la Can desde 1921 a 1950