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Tribunas

A las familias de Berriozar

A las familias de BerriozarJon Urriza Guillén

Os escribo estas líneas desde una vivencia profundamente personal, pero también colectiva. Fui alumna de la escuela pública Mendialdea, más tarde formé parte de su apyma, y mis tres hijos han pasado por sus aulas. Mendialdea no es para mí un recuerdo puntual ni una elección casual: ha sido una decisión consciente, sostenida en el tiempo, y una experiencia positiva que ha marcado a mi familia y a mi manera de entender la educación.

Este año hemos celebrado el 50 aniversario de Mendialdea: medio siglo de historia educativa ligada al crecimiento del pueblo, a sus transformaciones y a las generaciones que hemos aprendido, convivido y crecido entre sus muros. La celebración ha sido un momento de encuentro, de memoria y de orgullo compartido. Ver reunidas a tantas personas que han formado parte del colegio en distintas épocas nos recuerda que la escuela pública del pueblo es, ante todo, un espacio de comunidad.

Por eso me dirijo a vosotras y vosotros, especialmente a quienes estáis en el momento de decidir dónde escolarizar a vuestros hijos. Elegir Mendialdea no es solo elegir un centro educativo; es apostar por un proyecto común, por una educación cercana, arraigada en el pueblo, donde las familias se conocen, se acompañan y construyen juntas. Es creer en la escuela pública como motor de cohesión social, de igualdad de oportunidades y de convivencia real.

Desde mi experiencia, puedo decir que Mendialdea ha sido un entorno donde mis hijos no solo han aprendido contenidos, sino valores: el respeto, la cooperación, la convivencia y el sentimiento de pertenencia. Una escuela donde el día a día va más allá del aula y donde la implicación de las familias cuenta y se valora.

Quiero añadir también una reflexión desde otra responsabilidad que asumo con el mismo compromiso. Como concejala del PSN-PSOE en el Ayuntamiento de Berriozar, la escuela del pueblo ha sido siempre una prioridad para nuestro grupo municipal. Lo ha sido porque creemos firmemente en la educación pública como eje vertebrador de la igualdad y de la comunidad. A lo largo de los años hemos planteado y defendido numerosas inversiones en Mendialdea: desde la más cuantiosa, la cubierta, hasta mejoras en baños, aulas, patios y accesos, entendiendo que cuidar los espacios educativos es también cuidar a quienes los habitan cada día.

Dicho esto, también creo que querernos como comunidad implica mirarnos con honestidad. En las celebraciones del 50 aniversario hubo algo que muchas personas echamos en falta: la representación clara de la diversidad cultural que hoy forma parte de Berriozar y de Mendialdea. Nuestro pueblo es plural, diverso y multicultural, y esa realidad está presente en las aulas, en los patios y en las familias. Sin embargo, no siempre se vio reflejada en los vídeos y materiales proyectados durante los actos.

No se trata de señalar errores, sino de abrir una reflexión necesaria. Reconocer la diversidad que nos conforma no resta identidad; la enriquece. Contar todas las historias, dar espacio a todos los rostros y acentos, es fundamental para que nadie sienta que queda fuera del relato común. Si Mendialdea ha sido capaz de adaptarse durante 50 años, también puede –y debe– seguir avanzando hacia una representación más fiel de la realidad que hoy vivimos.

Esta carta es, en definitiva, una invitación: a confiar en el colegio del pueblo, a fortalecer la escuela pública desde la participación y el compromiso, y a seguir construyendo una comunidad educativa que mire al futuro sin olvidar su pasado, pero que lo haga con apertura, inclusión y responsabilidad.

Desde mi experiencia personal, animo a las familias de Berriozar a que Mendialdea sea también vuestra elección. Porque cuando apostamos por nuestra escuela, apostamos por nuestro pueblo. Y cuando lo hacemos juntas y juntos, el proyecto es más fuerte.

La autora es exalumna de Mendialdea, madre de tres hijos, concejala del PSN-PSOE y parte de la comunidad educativa