La triple A
Observamos que en los Estados llamados demócratas, porque de vez en cuando te llaman a las urnas, existen unos poderes que no votan ni se les vota, pero que tienen muy claro que, aunque no controlen el gobierno, el verdadero poder está en sus manos, si logran controlar el poder económico, judicial y sobre todo mediático y quiero centrarme en este último, en el Estado español.
Desgraciadamente tenemos un pasado que se refleja en el poema de Machado “españolito te guarde dios, una de las dos Españas ha de helarte el corazón”. Pues bien, la España casposa fascista que llevó a este Estado a la mayor tragedia humana de su historia, parece que además de los poderes citados que están en sus manos, también quieren controlar el BOE y para ello necesitan ganar elecciones y han puesto en marcha la mayor campaña mediática de la España moderna. En consecuencia, han puesto en marcha un sainete con los papeles asignados a los esbirros de la comunicación que controlan, que sería cómico, si no nos jugáramos nuestro futuro.
Nada más lejos de mi intención que criticar a los comunicadores, periodistas o no que en su mayoría son, personas dedicadas a buscar y recoger información tratarla, confirmarla, darle forma y expresarla en los medios de comunicación, para que el público en general pueda estar informado de lo que sucede. También en función de su ideología pueden y deben expresar su opinión siempre de forma respetuosa sobre los hechos que consideren oportuno y desde luego, criticar los abusos y errores, de las distintas administraciones.
En los periodistas, como en abogados, jueces, carpinteros, sexadores de pollos y cualquier otra profesión, hay buenos y malos profesionales y lo que no entiendo cómo determinados periodistas, que mantienen en su profesión el código ético, pueden defender o no denunciar, a aquellos que claramente lo patean, solo por sentido corporativista.
Volvemos con la estructura mediática montada: dirigiendo la movida, tenemos a la triple A (Ayuso, Abascal, Aznar).
Estos empezaron a financiar, a pseudo comunicadores periodistas o no, en redes sociales y también utilizándolos como creadores de opinión en distintos medios, a los que seducen con prebendas en forma de subvenciones, publicidad y todos los “argumentos” que desde el poder económico se utilizan para comprar voluntades y les hacen enfangarse en una estúpida disputa, para definir cuál de ellos es capaz de infligir más bestialmente los principios básicos de un periodista.
Por otra parte, es posible que ellos piensen que en una España controlado por sus benefactores, ocuparan los puestos de lamebotas oficiales para cobrarse los servicios prestados.
Pero lo más curioso del caso es que necesitaban más madera y se dedicaron a intentar controlar los programas con mayor implantación pública, como apoyo a su campaña de bulos, noticias sesgadas, calificativos que no están en el palabrero, insultos y los lenguajes más barriobajeros, que se están normalizando sin que nadie se avergüence.
Los ejemplos son muchos. En el programa televisivo de entretenimiento al que la gente iba a divertirse, se convierte de repente en un panfleto en el que el presentador permanentemente bulero, blanquea a la extrema derecha y además se ofende si le llaman facha.
Otros que hablaban de ovnis y chorradas similares, ahora se suman a la carrera de buscar calificativos nuevos contra los representantes de la España progresista y ya no los encuentran.
Por no hablar de la inefable comunicadora de temas sociales y del corazón, que se ha vuelto de repente candidata a la mayor bulera del reino.
Otra curiosidad es que todos, y repito todos, perfectamente orquestados, cuando ven que uno de ellos ha hincado el diente a una presa, más o menos débil, la atacan sin piedad con la organización de una manada de hienas, repitiendo los ataques sin el más mínimo análisis de su veracidad.
¿De verdad que no os entran escalofríos cuando os imagináis a toda esta chusma, todavía más, los medios de comunicación y vosotros como en el franquismo intentando buscar en el dial a Radio París, para enteraros de las noticias con cierta fiabilidad? En nuestras manos está que esto no suceda. Los que tenemos no son una maravilla, pero la alternativa puede ser catastrófica.