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La carta del día

Por una educación pública de calidad

Por una educación pública de calidadUnai Beroiz

Uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible es conseguir una educación de calidad. Y tiene mucho sentido que cuando cientos de ONG se reunieron para establecer los objetivos que estarían ligados a un desarrollo sostenible se fijaran en este. Porque una educación de calidad afecta, no sólo al individuo, sino también a la sociedad y a su economía. Y por eso mismo, debería llegar a toda la población.

Ahí entra en juego la educación pública, que no limita ni impide su acceso a nadie; que no pone barreras económicas más o menos disimuladas; que no se desprende de quienes tienen una mayor dificultad para ponerse al nivel de sus compañeras/os; que ofrece numerosas actuaciones para integrar a todo tipo de alumnado. Que cuenta con un profesorado que ha pasado unas pruebas de conocimientos y pedagógicos y que está continuamente formándose. Que sí tiene que acoger a todo el/la que lo solicite.

Centrándonos en Navarra, resulta que tenemos la segunda comunidad con un porcentaje más alto de centros concertados, un 32% (según el informe de la Fundación Ramón Areces y la Fundación Europea Sociedad y Educación de 2024), es decir, centros privados que son financiados por las arcas públicas, con el dinero de todas y todos. El motivo se supone que es porque no hay suficientes centros para educar a todo el alumnado en lo público y que, mientras se dan esas condiciones, se tiene que “subcontratar” a empresas privadas para que lo hagan.

Estos datos nos indican que una parte importante de las familias navarras prefieren que sus hijas e hijos acudan a este tipo de centros. ¿Será porque en ellos se recibe una mejor educación? ¿Estará relacionado este alto porcentaje de concertación con un puesto igualmente alto en las notas PISA? Pues resulta que no, que las comunidades mejor situadas en los resultados de estas pruebas son Castilla y León y Asturias, con unos porcentajes bastante menores (28,3 y 22). Mientras que Navarra se sitúa en un modesto noveno puesto. Y peores resultados tiene Euskadi, la de mayor concertación de todas con un 48% y unos resultados muy pobres en PISA (se queda en el puesto 14).

¿Y qué pasa con Finlandia, el país en el que el mundo lleva años fijándose por sus buenos resultados educativos? Pues que el 99% de sus escuelas son públicas. Es decir, gratuitas, y también de alta calidad. Lo mismo ocurre en Singapur, otro país excelente en su educación. De donde se deduce que, apoyando la educación concertada no estamos apoyando la excelencia de nuestro alumnado.

Así que la cuestión sería: ¿Por qué desde lo público hay que financiar las preferencias de las familias más acomodadas en cuanto a la educación de sus hijas e hijos? Y además hasta la etapa de bachillerato, una anomalía que no comparten la mayoría de comunidades autónomas, ya que se trata de una etapa no obligatoria. Si yo no tengo la libertad para comprarme un yate (ni realmente las ganas, aunque esa es otra cuestión), es decir, si el mercado no me ofrece ese bien a un precio que yo pueda permitirme, ¿qué es eso del derecho a elegir un centro concertado, es decir, subvencionado, habiendo otros públicos? ¿Por qué hay gente a la que le subvencionan su deseo y a mí no mi yate? Yo ni siquiera tengo yates públicos que poder usar.

Ha habido una parte de la concertación navarra (y vasca) que se ha justificado por la necesidad de centros en los que se ofreciera el aprendizaje del euskera. Y bien justificado estaba mientras no existía esa oferta pública. No obstante, son ya pocos los lugares de nuestra geografía donde esto sigue sucediendo y sin embargo las ikastolas privadas siguen ahí. Podrían publificarse, integrarse en el sistema público, una opción que no se contempla. ¿Por qué hay que seguir financiándolas?

Vayamos al fondo del asunto. ¿Qué hay realmente detrás de este interés por la escuela concertada? Parece claro que existe un deseo por escapar de aulas con gran número de alumnado procedente de familias inmigrantes (aunque también de quienes tienen ciertas dificultades para su aprendizaje). Alumnado que requiere, y en gran medida recibe, unos recursos extraordinarios, pero que cuando se concentran de manera desproporcionada en los centros públicos se dificulta la labor de su integración en el sistema. Y es de destacar el trabajo de la escuela pública ya que consigue que nuestra comunidad tenga los datos más bajos de abandono escolar.

Creo que es un error por parte de las familias pensar que la diversidad que se encuentra en las aulas públicas perjudicaría a sus hijos e hijas. Esta diversidad también enseña, normaliza una situación que está en la calle, en la sociedad, abre la mente, y no baja los niveles del alumnado con menos problemas (aunque sí dificulta, si está demasiado concentrado, la labor docente). Por el contrario, está demostrado por la experiencia de países de nuestro entorno con una mayor tradición de población migrante, las malas consecuencias sociales que se derivan de la existencia de guetos.

Ya es hora de pensar en la necesidad de invertir más en los centros públicos, a los que todo el mundo puede acceder y dejar de subvencionar servicios privados que no ayudan a solucionar los problemas actuales de la educación en Navarra. Porque lo cierto es que no hay gratuidad universal para acceder a la escuela concertada, que por ello escolariza en una proporción mucho menor al alumnado de renta baja y origen migrante; lo cual daña significativamente la igualdad de oportunidades y la equidad, uno de los objetivos fundamentales del sistema educativo.

Secretaría de Decrecimiento y Horizonte Verde de Podemos Navarra