El 27 de mayo de 1931, hace 95 años, dieciocho alcaldes de Hegoalde se reunieron en el salón Príncipe de Viana de la Diputación Foral de Navarra. Fue el primer paso en pro del Estatuto Vasco. En Nafarroa estaban liderados por Agustín Blanco Garmendia, alcalde de Zangoza-Sangüesa.
Agustín nació en Irurozki en 1885, en el seno de una familia emprendedora, culta y socialmente responsable. Severiano Blanco Barbería, su aita, fundó en 1907 El Irati S.A., y fue su vicepresidente junto a Domingo Elizondo como presidente. El tío de Agustín, también socio, Leopoldo Garmendia, desarrolló ingeniosos métodos para bajar la madera del monte. Fue una de las empresas más importantes en el desarrollo industrial de Nafarroa en la primera mitad del siglo XX. Supieron aprovechar los recursos del entorno, la madera de los bosques, y crear empleo. Tenían un “proyecto social”. Los socios renunciaron a sus retribuciones personales para dedicarlas a los trabajadores con necesidades especiales derivadas de accidentes o de la edad. Algo insólito en aquellos tiempos.
Por otro lado, en las empresas de Ramón de la Sota como Astilleros Euskalduna, también se respiraba ese espíritu emprendedor, innovador y socialmente responsable. En ese entorno, en Bizkaia, surgió el sindicato ELA en 1911. Un hermano de Agustín, Miguel Blanco Garmendia, promovió la implantación del sindicato en Nafarroa en esos primeros años del siglo.
Los primos de Agustín, también participaron activamente en la sociedad de ese momento. Miguel José Garmendia, entre otras muchas cosas, participó en la creación del periódico “La Voz de Navarra”. Su hermana Karle fue una excelente pintora, discípula de Javier Ciga. Su obra que representa “La paz de Aoiz” entre Agramonteses y Beamonteses, simboliza el espíritu conciliador que se plasma en el Estatuto Vasco y estará presente en los discursos de su primo.
Agustín estudió Medicina en Madrid. Se casó con Javiera Jabala Caro de “Casa Ramonico” de Sangüesa y se trasladó a vivir allí. Lideró a los alcaldes navarros que formularon el Estatuto Vasco. En la foto, escucha el discurso de José Antonio Aguirre en la plaza de toros de Estella-Lizarra junto a Fortunato Aguirre. Los tres representan las formas de represión del régimen fascista: Fortunato fue asesinado, Aguirre condenado al exilio y Blanco sometido al exilio interior. Una sútil y eterna condena a la exclusión social y al ostracismo.
El franquismo acabó con una época de desarrollo socioeconómico de Nafarroa y con varias generaciones de emprendedores innovadores, cultos y con visión social. Agustín formó parte de ese espíritu.
En Sangüesa se le recuerda en una placa en el acceso al Ayuntamiento como represaliado: “BLANCO GARMENDIA, AGUSTÍN. Vecino de Sangüesa. Destituido de su cargo como concejal. Médico particular. Dirigente del PNV. Expoliado económicamente”.
En la calle todo el mundo conoce la “Presa Blanco”, pero casi nadie conoce la historia de esta familia condenada al olvido, producto del exilio exterior e interior. Merecen estar presentes en la memoria de Zangozaldea y de todo nuestro pueblo.