Girona - Osasuna logró el aacenso a Primera División y culminó un viaje maravilloso que comenzó como un sueño prometedor con una apuesta por la cantera, se consolidó con resultados y futbolistas en progresión y se remató con estas dos eliminatorias en las que los rojillos han demostrado ser los más fuertes. Inimaginable hace solo un año, el vuelco de la situación deportiva y anímica de Osasuna y el osasunismo coloca al club en una coyuntura excelente para afrontar con optimismo, no exento de rigor, el futuro inmediato.
Osasuna regresa a la máxima categoría del fútbol español y los beneficios económicos del retorno al territorio de los grandes es espectacular. Pero ni siquiera la restauración de las cuentas a partir del negocio de las televisiones es comparable a la resurrección del osasunismo, de los sentimientos fomentados en aficionados nuevos y recuperados en los hinchas más viejos. Osasuna se ha recuperado a sí mismo, su esencia: chicos de la casa con tipos de fuera comprometidos que, entre todos, nunca se rinden en el campo, y aficionados ilusionados en la grada, pellizcados por el esfuerzo de lo suyos para no descansar nunca dando ánimos. A la directiva, por fin vigilada, se le ha asignado el papel de no molestar, obligación permanente también para los que vengan. A Martín, el entrenador, máximo autor de este Osasuna regenerado, se le deberá otorgar todo el poder necesario para que esta siembra tenga continuidad.
Osasuna ha demostrado a lo largo de las dos eliminatorias que es el equipo más fuerte de los que se han ventilado la promoción de ascenso y, en el partido de ayer, otra prueba exigente para las piernas y la mente, respondió. Y eso que en la primera parte los rojillos caminaron muchos minutos por un terreno pantanoso. Embotellados en su campo, alrededor de la portería de Nauzet, el Girona creó una sensación muy molesta. No tuvo ocasiones claras, solo una, pero el escenario resultaba peligroso. Osasuna no salió mucho de su cueva, pero casi marca por mediación de Merino, en un córner, en ese bendito balón parado. El árbitro favoreció el dominio local, porque le pitó a Osasuna un montón de faltas y todas fueron transformadas en misiles sobre el área. El equipo de Martín se marchó al descanso sin temblar.
Una gran segunda parte Pero salió lanzado en la reanudación. En dos minutos había pisado tanto el área del Girona como en toda la primera parte y, en la segunda de sus aproximaciones a la portería de Becerra, a Kodro, uno de los goleadores de la promoción, no le tembló el ánimo ni falló en las intenciones para marcar el gol definitivo. Al delantero le correspondió el honor de marcar el tanto de la tranquilidad (ha terminado la fase de promoción con tres dianas, las mismas que Merino, el otro pichichi), pero sobre Torres recayó el mérito de una asistencia insuprable: al primer toque y a botepronto. El Girona quiso soñar con una reacción heroica e incluso Lekic remató un balón al travesaño, pero Osasuna ya había iniciado su viaje a Primera y no lo iba a parar.
9
OSasuna Martín Monreal
El entrenador de Campanas anunció en la previa del partido que su equipo no iba a especular y, aunque el Girona amedrentó a sus jugadores en la primera parte, en la segunda se sacudieron el dominio de los locales y se fueron a por un partido que terminaron ganando.
5
Girona pablo Machín
El técnico soriano prometió batalla y su equipo la dio, al menos en una primera parte en la que Sobrino se erigió en el jugador más peligroso del Girona. El gol de Kenan Kodro en el inicio de la segunda parte aplacó los ánimos locales, que, no obstante, pelearon hasta el final.
4
ÁRbitro Arias López
Al igual que todos los colegiados que han dirigido partidos de la fase de promoción, tardó mucho en sacar la primera tarjeta. Tuvo un criterio casero a la hora de señalar faltas. Expulsó a Martín y también a Lejeune, que se fue antes de tiempo con dos amarillas y muy mala leche.