Los cuatro campos de Osasuna

Instalaciones / Del ensanche a El Sadar, trayectoria del club rojillo a través de sus escenarios de juego

24.10.2020 | 01:23
Los cuatro campos de Osasuna

Pamplona – El primer partido de fútbol de Iruñea tuvo lugar en 1900 en la antigua plaza de toros. Más tarde, en la Media Luna y en la zona de Argaray, y donde hoy se encuentra la iglesia de Capuchinos de San Antonio (avenida Carlos III), también fueron lugares donde se disputaron partidos de football. Osasuna, como tal, ha contado a lo largo de sus 100 años de historia con cuatro campos distintos.

El primer campo: El Ensanche

El campo del Ensanche era un terreno militar situado entre la muralla de la Ciudadela y el Gobierno Militar, donde jugaron Sportiva y Osasuna entre los años 1919 y 1921. Sportiva llevaba utilizándolo durante un año y medio, cuando el 24 de octubre de 1920 se disputó allí el primer partido bajo el nombre de Osasuna. En los bajos de la Audiencia estaba el primer domicilio social del club, allí se cambiaban las gabardinas y chaquetas (chandal de la época) por las camisetas y pantalones cortos.

El Hipódromo, el gran olvidado

El segundo estadio utilizado por Osasuna fue el Campo Municipal de Deportes del Hipódromo, situado en la zona de Fuerte del Príncipe, donde hoy están las instalaciones de Larrabide. Según recoge El Pueblo Navarro del 8 de febrero de 1922, la víspera llegaron de Donostia varios directivos de la Federación Guipuzcoana de Fútbol que, tras reunirse con representantes de Osasuna y otros equipos navarros y visitar otros campos, decidirán que el campo del Ensanche no reunía las condiciones adecuadas para el juego y elegirán el Hipódromo como la mejor opción.

Aún hubo otro campo en la ciudad propiedad del equipo Aurora CD en lo que hoy serían las calles Sangüesa y Leyre. Justo allí, en la calle Bergamín 7, había en 1936 un bar llamado Osasuna, donde tuvo su sede en 1928 la primera Junta de la Federación Navarra de Fútbol, cuyo presidente promotor fue el líder comunista Jesús Monzón y la integraban varios militantes de ANV como Pablo Archanco, Benigno Arbea o Pedro Ardaiz.

Inauguración de San Juan

En febrero de 1922, el CA Osasuna alquila unos terrenos para la creación de un campo de deportes que se acabará convirtiendo en el campo de San Juan, donde Osasuna establecerá su sede y jugará como local hasta 1967, año de construcción del Sadar. De este modo, el campo de San Juan, con una capacidad para unas tres mil personas en sus primeros años, se convierte en el tercer estadio utilizado por Osasuna. Se inaugura el 21 de mayo de 1922 con gran expectación y afluencia de público, se organizan festejos; el clérigo Alejo Eleta, la bendice, que años después acabaría salvando la vida al sindicalista solidario Bienvenido Zilbeti y al concejal socialista Gregorio Angulo; y el gran Arenas de Getxo, por entonces campeón de España, es el contrincante de lujo para el partido inaugural, que concluye con la victoria de Osasuna por dos goles a cero, con tantos de Urkizu y Zala.

Contaba Vicente Cuartero, conserje y cuidador del campo, donde residió entre 1928 y 1965, que "había que adecentar el campo en sus localidades y demás instalaciones, pues sus gradas estaban hechas con los tablones que se pudieron rescatar del incendio de la vieja plaza de toros y que a la intemperie se pudrían fácilmente y había que cambiarlos. En los primeros años se pasó por momentos de verdadero agobio económico. Nadie fiaba nada a Osasuna. [€]. El terreno de juego lo rodeaba una barandilla de madera, con unos bancos corridos, también de madera como primera localidad y como no se pintaban debidamente para su conservación a la intemperie, se pudrían fácilmente y había que estar remendando casi sin interrupción [€] El césped se cortaba a guadaña".

El aspecto de la primera tribuna del campo de San Juan era de madera y su cubierta tenía un diseño de triángulos equiláteros invertidos, guardaba cierta similitud con estadio del Fulham FC conocido como el Craven Cottage (1896), considerado hoy en día como una de las reliquias arquitectónicas del fútbol.

Hasta el 7 de junio de 1936, jornada a la que asistieron 8.000 espectadores, récord hasta entonces, para presenciar la victoria de Osasuna por 4 a 2 ante el FC Barcelona en semifinales de Copa de La República con invasión de campo cada gol de los rojos, el fútbol no se interrumpió en San Juan y con menor intensidad durante los años de Guerra Civil. El balón siguió rodando, mientras en las murallas de Pamplona (a escasos metros) se fusilaba a ciudadanos de izquierdas, sindicalistas, obreros y personas notables republicanas durante todo el verano aquel de 1936. Vicente Cuartero, una vez más, contaba en sus testimonios cómo se escuchaban las ráfagas desde su casa, el campo de San Juan.

Tras la Guerra, las autoridades parecían querer ahogar a Osasuna. Corría el año 1945, y tanto a nivel deportivo como económico, la situación iba de mal en peor. La directiva alquiló el campo por un año al Frente de Juventudes de la Falange, a cambio de 4 000 pesetas trimestrales.

En la temporada 1946/47 se produce una reestructuración en el club, se incorpora Ángel Vizcay padre, y el número de socios asciende de 200 a 3 000. Años después (1953), el incendio de la vieja tribuna de madera coincide con el segundo ascenso a Primera, 18 años después del primero. Se lleva a cabo una reforma del estadio, con una ampliación de 5.000 nuevas localidades, con un gran graderío sur, y una capacidad total de 18 000 espectadores. Para financiar estas obras, la Diputación donará 135 000 pesetas y el Ayuntamiento 250 000, además de otorgar un préstamo de 1 millón a devolver con un porcentaje de los ingresos de taquilla.

El viejo San Juan es reformado

En la temporada 1956/57 se lleva a cabo una reforma dirigida por el arquitecto Arrarás y el aparejador Chocarro. El vicepresidente del club, J. Arraiza, hace unas curiosas declaraciones donde culpa de la ausencia del equipo en Primera División a la falta de infraestructuras adecuadas, y no a un estadio sin condiciones ni a la falta de un equipo mejor. "Navarra es un país [sic] que está poco vertebrado y cuesta llegar a Pamplona a ver un partido". Y esto es así, en su opinión, porque no hay industria y la economía navarra es básicamente agrícola.

El negocio redondo llega en 1966. Se compra el campo por 1,75 millones de pesetas y en abril de 1966, acuciada por las deudas, la Junta General aprueba la operación de venta de los terrenos del campo de San Juan a la Sociedad Navarra SA, que lo compra por 40 millones de pesetas. Según declara años más tarde el profesor José Javier Azanza, los estadios son "las nuevas catedrales del siglo XXI, espacios donde tienen lugar los modelos rituales urbanos y que alcanzan la categoría de hitos arquitectónicos de la ciudad en la que se levantan".

Construcción de El Sadar y regreso a Tercera

En 1967 entra en escena El Sadar con el club en Segunda División: el arquitecto Tomás Arrarás fue el autor de los planos del nuevo estadio, inspirándose para su diseño en los campos ingleses y manteniendo a su vez el espíritu del viejo San Juan. El Sadar es inaugurado el 2 de septiembre de 1967 con el Torneo Ciudad de Pamplona, un triangular entre Osasuna, Vitoria de Setúbal y Zaragoza, en el que se impusieron estos últimos. Uno de los datos curiosos de la inauguración (además de que Osasuna no jugase el primer partido en su nuevo estadio), es que el Ayuntamiento de Pamplona no entregó el trofeo al ganador.

El coste total de la compra de los terrenos y la construcción del nuevo estadio ascendió a 61 millones de pesetas, financiados por la venta del campo de San Juan, el préstamo de Cajas de Ahorros y el ingreso de los abonos en palcos durante ocho años. El presidente del club era Jacinto Saldise (1959-1970), y el secretario general Ángel Vizcay (1946-1979).

En el aspecto deportivo, el proyecto fracasa. En la temporada 1968-69 el club desciende a Tercera, y no será hasta 1980 cuando el nuevo estadio sea testigo de un partido de Osasuna en Primera División. También hubo problemas en el aspecto económico: el Ayuntamiento reclama al club impuestos por las cuotas de los socios, el club se resiste, se produce un embargo, y la junta dimite en septiembre de 1971, antes de crear una comisión al frente de la cual está Fermín Ezkurra. Llega una cierta y duradera estabilidad económica, se asciende a primera, entonces se dieron las mayores entradas al campo, cerca de 30000 personas en partidos como los del Barcelona, Real Sociedad, Athletic o Real Madrid, se construye Tajonar, y llegan reformas al estadio con la construcción de una nueva tribuna, localidades de pie que pasan a ser de asientos, y la prohibición de ocupar pasillos y espacios de salida.

En 2019, con el equipo de nuevo en Primera y a un año de la celebración del centenario, daba comienzo la última reforma del estadio que este domingo se inaugura, con el deseo y la esperanza de que, por el bien del club, y a diferencia de las ocasiones anteriores, no preceda a fracasos deportivos y económicos. Crucemos los dedos.

Mikel Huarte es el autor de 'Rojos?.