"La guerra psicológica en los penaltis me gusta e intento jugar mis cartas"

Herrera se queja de las rigurosas normas para los porteros

16.11.2020 | 00:48
Sergio Herrera, durante el entrenamiento de este domingo.

"Yo ya sabía que el penalti no era legal cuando lo paro", rememora Sergio Herrera sobre la acción que le costó la derrota a Osasuna en su último partido de Liga, el que jugó y perdió hace poco más de una semana en el Sánchez-Pizjuán contra el Sevilla (1-1). "Es una jugada en la que no aguanto lo suficiente la carrera de Ocampos y eso hace que, en lugar de vencerme hacia un lado, intento aguantar de pie y ya sabiendo que no estaba en contacto con la línea. Son cosas que se entrenan y que hay que mejorar, porque el otro día me faltó un poquito de paciencia", admite el guardameta rojillo.

¿Desequilibra mentalmente al portero tener que estar en contacto con la línea de gol hasta que el rival no ejecute el lanzamiento de penalti? "La norma es la que es y, aunque no nos guste, tenemos que vivir con ella", responde el portero de Osasuna, que añade que "nos limita muchísimo y aumenta todavía más la dificultad de poder parar un penalti".

Pese a todo, Sergio Herrera tiene buena mano en esta suerte y revela algunas de las claves de su secreto. "Antes de cada partido me gusta ver a los posibles lanzadores junto a Richard Sanzol (entrenador de porteros de Osasuna). Intento observar cómo coloca el cuerpo, si mira a un lado o a otro, el porcentaje de veces que tira hacia su lado de seguridad... Intentamos consensuar entre los dos cuál puede ser el lado y luego en el partido decido yo", analiza, sin olvidar la guerra psicológica previa al lanzamiento: "Es algo que puede influir en el rival e intento jugar mis cartas. Me gusta, pero también te digo que en Primera es muchísimo más complicado porque los árbitros no te dejan acercarte y te mandan rápido para la línea. Sin ir más lejos, contra el Atlético me gané una amarilla por intentar hacerlo".

Por su expresividad, el portero de Osasuna también se ha convertido en carne de cañón para las cámaras de televisión y Herrera aprovecha para hablar de su última aparición en El día después de Movistar, en la que se la aprecia soltando improperios a diestro y siniestro tras encajar el gol de la derrota en Sevilla: "No estoy orgulloso de lo que se ve, pero fue un calentón. Dije cosas que no tenía que haber dicho, pero me enrabieto porque todo portero quiere ser un poco protagonista y el momento en el que más protagonista te puedes sentir es parando un penalti, y me dio rabia que me lo anularan mediante una cámara y por una norma que no comparto".

A los jugadores se les escucha más y mejor sin público, circunstancia, esa de jugar sin aficionados en las gradas, que le da mucha pena al cancerbero rojillo. "El ambiente del fútbol es muy bonito y ahora ha desaparecido", se lamenta, y añade que "no haber podido disfrutar del día del centenario con nuestra gente es duro", aunque se consuela imaginando que "el día que el nuevo Sadar esté lleno va a ser la leche".

Admite Sergio Herrera que para ser portero hay que estar un poco "loco", pero matiza que más bien se trata de "ser valiente". Y él lo es, aunque sobre el objetivo de Osasuna se muestra más cauto: "Primero la permanencia y luego ya se verá".

"Tenemos que vivir con la norma de estar pisando la línea en los penaltis, pero limita muchísimo a los porteros"

"Es una pena no poder disfrutar de nuestra gente, pero el día que el nuevo Sadar esté lleno va a ser la leche"