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Tres nuevos proyectos para la Pamplona del futuro

El programa Smart Lab de Pamplona selecciona un vehículo eléctrico autónomo para reparto, un compuesto que hace más eficaz el riego e internet a través de la luz en las galerías subterráneas

Tres nuevos proyectos para la Pamplona del futuroA.P.

El Ayuntamiento de Pamplona ha elegido los tres nuevos proyectos de Smart City a los que prestará apoyo para que se puedan testar en el espacio público, por ser nuevas soluciones y servicios inteligentes en áreas de alto interés para el municipio.

Un vehículo eléctrico autónomo para reparto, un compuesto que hace más eficaz el riego e internet a través de la luz en las galerías subterráneas son las propuestas seleccionadas de entre las 13 propuestas que han competido en la cuarta edición de Smart Iruña City, un programa que impulsa el modelo de ciudad inteligente de la Agenda Urbana.

El concejal delegado de Promoción Económica e Innovación, Mikel Armendáriz, y César Usoz, de la consultora Inspiria Consulting S.L., han hecho públicos este viernes los proyectos elegidos y los datos fundamentales de esta cuarta edición del programa Smart Iruña Lab.

Tres han sido las propuestas seleccionadas de entre las 13 iniciativas presentadas, y las tres están ya en desarrollo y provienen de Navarra, Cantabria y Aragón.

Una de ellas es la Plataforma Lakota, desarrollada en Navarra por NTDEnergy, un sistema de vehículo eléctrico modular en contextos de logística de última milla.

También ha sido seleccionada Hidro23-Compsystem, con un compuesto biodegradable de la compañía North Delta que mejora la retención de agua y la eficiencia del riego.

Cierra la lista LIFIoT, la propuesta de la empresa Nexio Ingeniería 2024 para la digitalización de galerías subterráneas de servicios públicos.

Durante el acto, representantes de cada una de las empresas seleccionadas han dado cuenta de los objetivos y características de sus proyectos, propuestas que se experimentarán próximamente en el espacio público de Pamplona.

El programa Smart Iruña Lab es muestra del impulso a la colaboración público-privada en el ámbito tecnológico y se articula desde el año 2018 a través del convenio marco de Smart Cities.

Smart Iruña Lab, 9 años de recorrido

El Ayuntamiento de Pamplona, a través de este programa, ofrece a las empresas promotoras de los proyectos seleccionados la posibilidad de hacer el diseño y desarrollo a medida del proyecto piloto, y probarlo en el espacio público como un entorno real. También otorga a las empresas desarrolladorasasesoría y formación vinculada a innovación (modelos de negocio, comunicación, networking, etc.), y refuerza la comunicación de los proyectos y sus resultados con medios municipales.

Hasta el momento han sido trece los proyectos implementados vía Smart Iruña Lab, desde la instalación de líneas de luces LED flanqueando las salidas de los garajes para mejorar la seguridad de viandantes, hasta la ubicación de sensores para conocer las zonas de aparcamiento más utilizadas, pasando por el testado de un algoritmo de conteo de aforos en grandes entornos, una interfaz para incluir en la red general de alumbrado la energía limpia generada con dispositivos colocados en mobiliario urbano o la medición de la presión sonora con sensores acústicos inteligentes.

Pamplona, gracias a este programa, explora soluciones replicables y escalables hacia una ciudad inteligente, en una clara apuesta por la mejora en la prestación de servicios públicos y, en definitiva, en la calidad de vida de su ciudadanía. Este trabajo mejora, además, la imagen y el posicionamiento de la ciudad.

Una de las exigencias de este programa es atender a las prioridades del proyecto europeo oPEN Lab, a lo relativo a Smart City, y hacerlo siempre dentro del modelo de ciudad que proyecta la Agenda Urbana Pamplona 2030: sostenibilidad, innovación e inclusión. En esta cuarta edición del Smart Iruña Lab se han presentado 13 proyectos, tres de ámbito de la movilidad sostenible, dos en seguridad y dos en salud. El resto responde a asuntos como transición energética, innovación digital, medioambiente, turismo o sanidad.

Un sensor radar para monitorizar de forma inteligente el tráfico.

Del total de proyectos presentados, un 38% de ellos provenía de fuera de Navarra. En el periodo de selección, entre octubre y noviembre de 2025, el Consistorio recibió dos propuestas procedentes de promotores de Zaragoza (Aragón), una de Madrid, una de Santander (Cantabria) y una del País Vasco. Se da la circunstancia de que, en la edición de este año, hasta el 92% de las propuestas están ya creadas, 15 puntos porcentuales más que en la edición pasada. Por otra parte, la proporción de equipos promotores que incluyen mujeres es de un 46%, la misma que el año pasado.

Cómo repartir por la ciudad sin colapsarla

Cómo repartir por la ciudad sin colapsarla es el reto que se plantea el proyecto Lakota, que se autodenomina “logística urbana inteligente de última milla”. La base es que el modelo actual de reparto con vehículos no encaja en Pamplona, por las calles estrechas de un casco histórico activo, por el tránsito habitual de grandes furgonetas que producen ruido, congestión y conflicto con la movilidad peatonal y que, además, es un sistema de reparto cada vez más incompatible con la presencia de Zonas de Bajas Emisiones.

Plataforma Lakota, desarrollada en Navarra por NTDEnergy, plantea un sistema de vehículo eléctrico modular en contextos de logística de última milla.

Lo que propone Lakota es un vehículo modular y compacto, diseñado específicamente para entornos urbanos; un vehículo eléctrico silencioso, omnidireccional, que no bloquea sentidos de circulación y que, bien en modalidad de conducción autónoma o bien teleoperado, pueda encargarse de repartos de farmacia, de la administración, del comercio o de la hostelería local. Su sistema modular permite usar siempre la misma tecnología, adaptando el vehículo fácilmente a usos específicos. La propuesta es testar el vehículo en tres fases: primero en un entorno controlado, luego en espacio urbano poco complejo y, finalmente, en el Casco Histórico.

Un 80% de ahorro de agua con material biodegradable

El segundo proyecto seleccionado es Hidro23-Compsystem, un compuesto biodegradable de la compañía North Delta que mejora la retención de agua y la eficiencia del riego. Es un material que hace depósitos controlados cerca de la raíz de la planta, que luego libera de forma controlada, obteniendo ahorros de un 80% en el uso de ese recurso escaso. Hoy, según los estudios que maneja la empresa, se desperdicia hasta un 80% del agua que se emplea en los sistemas de riego generales y un 60% en el riego de producción agrícola.

Huertas de Casa Soto - Etxezuria.

Este proyecto, que tiene el respaldo de diferentes premios, se ha testado ya en viñedos de La Rioja, en cultivo de secano aragonés y en grandes producciones en condiciones climáticas extremas en Marruecos. Ahora, con el Smart Iruña Lab, le llega el turno a las pruebas en las zonas verdes urbanas.

Gestionar la ‘ciudad oculta’

El tercer proyecto se centra en la red de galerías en Lezkairu y Arrosadía, túneles de tres metros de altura donde conviven electricidad, gas, telecomunicaciones, agua y recogida neumática de residuos. Estos espacios tienen puntos ciegos sin cobertura GPS/4G; lo que propone este proyecto es utilizar la luz para generar una red de datos segura y robusta, inmune a interferencias eléctricas (de ahí la denominación LiFi).

Interior de la galería de servicios de Lezkairu, con las bandejas para servicios de telecomunicaciones y electricidad.

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Eso permite desplegar una red de sensores que vigila variables críticas (gases de la neumática, inundaciones, temperatura), actuando como un sistema de alerta temprana ante incidencias, para sustituir al actual mantenimiento reactivo (solo se actúa tras la avería). Todos los datos de esta gestión, además, se pueden integrar en los modelos de la plataforma de ciudad, incluyendo datos del subsuelo en la toma de decisiones.

La idea es que el proyecto LIFIoT realice cinco meses de monitorización intensiva de varios tramos de entre los varios kilómetros de galerías de esos dos barrios mediante la instalación de nodos LiFi y sensores, dispositivos que se controlarán desde un centro de trabajo de soporte técnico in situ. La “ciudad oculta” de Pamplona tiene 16,5 kilómetros de galerías entre el Casco Antiguo, Lezkairu y Arrosadía.